Moda

La editora de moda del futuro

Ya la has visto en las galerías de ‘street style’ de las semanas de la moda, pero el encanto de Alexandra Carl va más allá de cuestiones de estilo personal.

Es sorprendente cómo lo que comenzó siendo un fenómeno espontáneo ha acabado caracterizándose precisamente por todo lo contrario. Me refiero al street style y a su consecuencia: el boom de los influencers. Porque ni lo primero ni lo segundo tienen ya nada de natural, por mucho que sus artífices se empeñen en pretenderlo. Aunque hay excepciones, claro. Fotógrafos que se esfuerzan por capturar a sus objetivos cuando no posan de manera forzada y editoras que no acuden a los desfiles con la actitud de pavos reales. Algo está cambiando, y de la misma forma que los diseñadores tratan de centrar su atención en un público que espera creaciones reales, cierta élite de la industria también quiere recuperar el encanto de lo que no está prefabricado. Alexandra Carl forma parte de esa moderna resistencia desde el día en que le hicieron su primera foto en la puerta de un desfile. “Creo que es esa en la que llevo unos vaqueros de Topshop, una camiseta de rayas y una gorra de marinero [se refiere a una foto tomada en París en septiembre de 2014]. Muy básico, pero generalmente solo me pongo cosas con las que estoy cómoda. Todavía la usa mucha la gente y es probable que sea porque es el conjunto más relajado y despreocupado que me he puesto. Por eso gusta, porque no es un look esponsorizado recién salido de la pasarela”.

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@alexcarl

Aunque todas esas instantáneas pueden llevar a engaño, esta danesa de 25 años lleva más de una década trabajando. A los 14 años fue descubierta en su ciudad, Copenhague, y comenzó a trabajar como modelo. Su interés por la moda despertó antes: “Rebuscaba obsesivamente el armario de Alaïa Vintage e Yves Saint Laurent de mi madre. Me encantaba disfrazarme, y ella fue quien me llevó a mi primer desfile. También recuerdo las increíbles chaquetas que mi abuela se hacía a medida antes de poder acceder a prendas de diseñador”. La primera es periodista y documentalista (“Un auténtico pulpo, como yo”, asegura Carl) y la segunda quien la animó a llevar a cabo sus ideas. “Mi abuela tenía más paciencia y era la que acababa todos mis proyectos cuando yo estaba demasiado ocupada con algo nuevo. Por suerte, fui adquiriendo paciencia con el tiempo”. Y debió de hacerlo a marchas forzadas, porque si a los 14 empezó a trabajar como modelo, a los 16 apareció la oportunidad de aventurarse en el mundo del estilismo en la revista DANSK. Dos años más tarde se mudó a Londres para estudiar Sociología y Psicología de medios, a la vez que colaboraba en Love como asistente, y pocos meses después pasó a ser estilista de Rika, la revista que hoy representa como directora de moda a la vez que trabaja como estilista y consultora para firmas.

¿Qué cualidad considera imprescindible para trabajar en la industria de la moda?

Ser humilde y paciente, pero también determinada en cuestión de objetivos. Ser capaz de alzar la voz por tus ideas y opinión para que la gente pueda sentir tu pasión y entusiasmo, porque es lo que va a convencer a alguien sobre tu ambición. De la misma forma, siempre hay que tener la mente abierta para las ideas de los demás.

¿Y cuál cree que es su herramienta clave?

Determinación y persistencia [se ríe].

De todas las capitales de la moda, decidió mudarse a Londres. ¿Por qué?

Me siento muy libre e inspirada aquí. Es un lugar estimulante, pero también puedes decidir desaparecer en tu propio mundo cuando lo necesitas (y yo lo necesito mucho). Tengo la sensación de que todo el mundo forma una especie de enorme patchwork de culturas e identidades. Aquí eres significante como un todo, no solo como individuo.

¿Cómo se convirtió en directora de moda de Rika?

Conocí a Ulrika [Lundgren, propietaria y directora de la revista] y Jen [editor] en una cena en Copenhague y me invitaron a subirme a bordo para ayudar a convertir la revista en la publicación que es hoy.

¿Qué es lo que la diferencia de otras revistas independientes?

Nos centramos en historias y trayectorias de mujeres y hombres inspiradores en los campos del arte, el cine, la moda y la cultura, en lugar de mostrar tendencias. Creo que también es importante contar las historias de quienes inspiran las prendas que llevamos, las películas que vemos y la gente capaz de inspirar a generaciones posteriores, esa que tiene grandes ideas. Algo como los  revolucionarios de hoy. De otra manera todo es solo consumismo visual y creo que ya estamos bastante sobrepasados de eso en distintos medios de hoy. Necesitamos encontrar un equilibrio y alimento para el pensamiento, no solo consumismo sin razón.

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Alexandra Carl posa en exclusiva para L’Officiel en su apartamento de Londres. Foto: Eleonora Agostini

¿Cómo encuentra el equilibrio entre el trabajo comercial y el editorial?

Sucede de manera natural. Te das cuenta de cuándo tu creatividad no tiene tiempo para florecer o tu cabeza no puede concentrarse en condiciones a la hora de desarrollar ideas porque has estado demasiado ocupada solucionando problemas para otra gente. Me siento muy afortunada por tener los dos tipos de trabajo, porque sin el comercial no se puede ser creativo, no puedes permitirte el tiempo suficiente para gestar ideas ni para pagar a tus asistentes.

¿Cuál es la mayor recompensa de su trabajo?

Ver cómo las ideas toman forma. Es increíble haber trabajado muy duro en unir a gente y visiones y observar cómo se desarrollan y florecen. No es siempre fácil, pero compensa tanto cuando has luchado para poner tus ideas y visión a la vista del mundo... No importa si a la gente le gusta en Instagram o no: lo que importa es cómo nos desarrolla como artistas en un proceso y la gente a la que inspira.

¿Quién es la persona más inspiradora que ha conocido hasta ahora?

Al estar en la revista tengo suerte de trabajar con tan diferentes e icónicas personalidades... gente con talento que aporta amor y pasión a la publicación. Desde Lucinda Chambers a Patti Wilson, pasando por Alasdair McLellan y Viviane Sassen. Es increíble experimentar la manera en que todos trabajan y desarrollan sus historias.

¿Y su alma gemela en cuestión de estilo y moda?

Admiro a los diseñadores que no son solo artistas, sino que también se las ingenian para crear un armario consistente para la mujer moderna. No me refiero a alguien que tiene un chófer y no necesita un trabajo, sino a alguien que está en marcha, que invierte en calidad y valora sus piezas durante años y años. Lo que hacen Jonathan Anderson o Phoebe Philo. También respeto mucho a los diseñadores que crean ropa bonita y asequible que las mujeres pueden comprar sin sentirse excesivamente culpables, como Self Portrait o Rejina Pyo. No se arruinan y esas prendas las hacen sentir increíbles.

En las últimas temporadas se ha convertido en una especie de estrella del street style. ¿Cree que hoy es importante crear una marca personal aparte de la del trabajo?

Siempre es importante tener un punto de vista a través de cualquier cosa en la que te envuelves. Así no pasas desapercibido ante la gente y saben lo que te distingue de los demás. De manera natural me visto de la misma forma que visto a otras mujeres, porque me identifico con ese estilo. Creo que cierto grado de apariencia es importante, pero a la vez trato de mantenerlo en un perfil un poco bajo para que mi trabajo hable más alto que cómo me visto durante las semanas de la moda. Es por lo que quiero que me recuerden, ¿entiende?, como una persona fuerte, y espero que con una visión creativa en la manera en que trabajo con firmas y en editorial en lugar de ser recordada por un outfit que llevé a un desfile [se ríe]. Pero, desde luego, se trata también de encontrar el equilibrio en esto. En ambos casos tienes que ser fiel a tus intenciones.

 

¿Cómo ha ido afectando a su carrera el dominio de todo lo online y las redes sociales?

Creo que las redes son increíbles en el sentido de que puedes des- cubrir muchos diseñadores jóvenes y fotógrafos cuando todavía no aparecen en las revistas. Nuestro trabajo es llevar a la luz a esos nuevos talentos y las redes sociales hacen que el descubrimiento sea más fácil sin que necesiten tener representantes o aunque vengan de países pequeños. Por supuesto, promociono los trabajos que hago y de los que estoy orgullosa, y es una forma sencilla de editar mis inspiraciones e inspirar a los demás con todo ello. Por otra parte, creo que no deben dictar ni tu trabajo ni tu camino.

Qué opina del estado de la industria de la moda y del enorme número de colecciones que se producen cada año? ¿Le interesa el movimiento See now buy now?

Creo que se produce demasiado en circunstancias que no son éticas y me gustaría formar parte del cambio. Todo eso del See now buy now elimina el sueño, porque es simplemente una manera de alimentar la rueda inagotable del consumismo sin dar tiempo a la gente a sentir el deseo o fantasear con algo antes de tenerlo. Creo que convierte al producto en algo irrelevante.

 

Cita: “Las revistas subestiman a sus lectoras. Si no producimos contenido desafiante e interesante que quieran comprar, leer y coleccionar, ¿para qué imprimimos?”

 

¿Cómo se imagina la industria en diez años?

Tenemos que centrarnos en aportar a la gente experiencias sobre firmas que les hacen enamorarse con la historia que hay detrás de algo –cómo se hace, cuáles son los pensamientos o inspiraciones que lo ponen en contexto– más que simplemente toneladas de producto. Es lo que separa el lujo del high street, en mi opinión. También creo que deberíamos trabajar más para estimular los sentidos y la mente de la gente. Incluidos los desfiles. Que tengan que pensar en qué in- tenciones hay detrás. De otra manera se convertirá solo en gente que compra cosas online y ni se molesta en acudir a las tiendas. Además, estoy convencida de que las revistas subestiman a sus lectoras y si no producimos contenido desafiante e interesante que quieran comprar, leer y coleccionar... ¿Para qué imprimimos? Corren tiempos interesantes sin duda, y deberíamos sacar el máximo partido a las nuevas oportunidades que se avecinan.

¿Qué firma ha despertado su interés últimamente?

¡Marine Serre! Es muy interesante, particularmente adoro su acercamiento y manera de mezclar diferentes referencias culturales.

Si no estuviera haciendo lo que hace, ¿a qué se dedicaría?

Estudié psicología y cine... Así que quién sabe. Me encantaría formar parte de películas, tal vez hacer mi propio corto algún día. Por suerte, aún tengo tiempo para eso.

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