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Y así creó el Google de la moda

 Nostálgicos de la moda: si todavía echáis de menos Style.com es porque no habéis probado TagWalk, la plataforma creada por Alexandra Van Houtte en la que encontraréis catalogadas todas las colecciones.
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Nostálgicos de la moda: si todavía echáis de menos Style.com es porque no habéis probado TagWalk, la plataforma creada por Alexandra Van Houtte en la que encontraréis catalogadas todas las colecciones. 

Parte del trabajo de un editor de moda consiste en sintetizar. Es decir, digerir todas las propuestas de las firmas y ponérselo fácil al lector, indicándole que en la temporada pertinente es buena idea invertir en un par de zapatos blancos o en un abrigo de cuadros. Para llegar a esas conclusiones tiene que haberse empapado de las imágenes de las colecciones, y seleccionar las piezas que, de acuerdo a su criterio y a los anunciantes, considera dignas de recomendación. En esas estaba Alexandra Van Houtte (París, 1989) cuando se le ocurrió la idea de TagWalk, un sitio web al que los medios no han dudado en referirse como “el Google de la moda”. Con más de 750.000 visitas mensuales, este motor de búsqueda está destinado a cambiar la manera de trabajo de la industria.

 

¿Siempre le interesó la moda?

Siempre me ha gustado, pero no me metí en ella hasta que hice prácticas en Numéro y Elle France cuando tenía 16 años. Solía obsesionarme con las tendencias, los desfiles, las críticas que leía en Style.com... La moda era un trabajo que parecía más divertido que estar sentada de 9 a 5 en un escritorio, así que me sentí inmediatamente atraída por ella. No me imaginaba que acabaría trabajando en moda pero sentada en un escritorio de 9 a 5, ¡ja,ja,ja!

 

¿Cuál fue la lección más valiosa que aprendió durante sus años como asistente de estilista?

Atención al detalle, organización y relaciones. Creo que ser asistente es una herramienta increíble para la gente de 22 o 23 años. Aprendes a hablar con clientes, a organizar horarios, a prestar atención a las cosas pequeñas... A veces es duro y tu jefe puede ser el peor del mundo, pero te aporta tal visión que aprendes inconscientemente y lo aplicas a tu futuro. asistí en torno a cinco personas y he aprendido mucho de ellas, probablemente es lo que ha hecho que esté donde estoy (también la ayuda de mis padres, ¡he de decir!).

 

¿Cuándo se le ocurrió la idea de TagWalk? ¿Qué vacío encontró en el mercado que le llevó a desarrollarlo?

Sucedió entre abril y julio de 2015. Ya no me gustaba ser asistente, competía con muchas chicas de mi edad y era adicta a Instagram. Me pudo mi impaciencia y me desperté un día segura de que odiaba perder el tiempo buscando looks de los desfiles cuando Google, Pinterest y Uber eran tan rápidos y eficientes. Así que comencé TagWalk de manera espontánea, desde mi sofá, como si fuese una especie de misión. La moda es genial pero en el aspecto digital faltaba algo... y era TagWalk.

 

¿Cómo le explicaría la plataforma a alguien que no haya oído hablar de ella?

Siempre digo lo mismo. En moda hay 350 desfiles cuatro veces al año. Eso significa unas 70.000 imágenes. Antes, si buscabas un vestido rojo tenías que ver esas 70.000 imágenes una a una, seleccionarla y guardarla. En TagWalk introduces “vestido rojo” en el buscador y cada vestido rojo de las pasarelas de París, Londres, Milán y Nueva York aparece en el lapso de un segundo, instantáneamente y gratis, y puedes salvarlo añadiéndolo a tu propio moodboard. Puedes aplicarlo a accesorios, moda de hombre, costura, jóvenes talentos y modelos. Lo que solía llevarte 18 horas ahora toma 10 minutos.

 

¿Fue difícil encontrar financiación para comenzar el proyecto?

Al principio me autofinancié. Luego sentí la necesidad de encontrar un partner estratégico para desarrollarlo rápido y de manera inteligente, y eso fue más complicado porque en Francia nadie quería hacerlo. Todos eran hombres y en el momento que mencionaba moda y web me decían que era muy nicho, muy tipo blog, que no era suficientemente mainstream... Había oído hablar de Carmen Busquets (mi actual inversora) pero pensé que era inalcanzable. Sin embargo, tras un par de emails y presentaciones, conseguí conocerla. Lo que es genial de Carmen es que siempre mira más allá que cualquier fundador, tiene la habilidad de ver una idea, conocer a la persona y hacer que suceda.

 

¿Tenía alguna idea del mundo tecnológico o de codificación?

No, todavía aprendo día a día lo que es posible en tecnología, factible, complicado, correlaciones, data... Es un mundo fascinante, a veces siento que ya no trabajo en moda, ahora veo siempre números y links entre imágenes.

 

¿Cuál fue la reacción inicial de las firmas? ¿La apoyaron?

Sí, absolutamente. Había sido asistente cinco años, por lo que hablaba con ellas todos los días. Cuando les expliqué lo que quería hacer fueron serviciales y amables. Pienso que es un poco más difícil que me respeten porque soy joven y antes era asistente y ahora la relación está cambiando y me he convertido en algo de más valor que un asistente. Algunos tienen problemas con eso, pero intento ignorarlo porque si no consume demasiada energía y la mía la necesito para cosas mejores.

 

Hablemos de otros prejuicios: ¿Ha sentido en algún momento del camino que no la tomaban en serio por ser mujer y querer lanzar una web?

Creo que la industria de la moda puede ser, en ocasiones, extremadamente superficial. La mejor forma de demostrar que se equivocan es no cotillear con ellos, no prestar atención a esos prejuicios y trabajar. Siempre digo a mi equipo: trabajad duro, concentraros y en unos dos años veremos lo que pasa.

 

¿Cómo funciona el sistema de etiquetado?

Es un secreto, pero responde a la combinación de seis estilistas, un algoritmo especial y tecnología, básicamente. A veces, etiquetar más allá de “rojo” o “azul” puede resultar subjetivo.

 

¿Cómo deciden cuántas etiquetas son suficientes?

Siempre taggeamos de la misma manera y tratamos de ser muy descriptivos para que todas las firmas tengan las mismas oportunidades de ser descubiertas o vistas. Somos objetivos y subjetivos pero siempre neutrales, nunca ponemos palabras extra para que unas firmas tengan más visibilidad que otras.

 

Descubrí TagWalk en Instagram y seguro que no he sido la única. ¿Hasta qué punto es importante su contenido para la plataforma?

Pasamos mucho tiempo en nuestro perfil, ¡planeamos todo con un mes de antelación! No quería un Instagram que tuviese las apariciones de prensa de TagWalk y contenido aburrido, quería que nos siguieran por las imágenes, que se convirtiese en una fuente constante de inspiración. No pagamos por posts patrocinados, el desarrollo es orgánico y... ¡largo! Llevamos haciéndolo bien más o menos un año y todos los seguidores nos los merecemos al 100%.

 

¿Cuánta gente trabaja en TagWalk y a qué per les profesionales responden?

Somos siete y cada uno diferente: comercial, minería de datos, desarrollo, tagger, redes sociales, diseño gráfico y buscador de tendencias.

 

¿Qué parte del trabajo disfruta más?

La respuesta es un mix entre descubrir tendencias y analizar marcas y modelos... ¡Así que definitivamente las analíticas de todo! Uno de los problemas de Internet es que es muy difícil desconectar.

 

¿Cómo mantiene el equilibrio?

No lo hago, ¡ja,ja! es un poco pesadilla. Me paso la vida en el teléfono y cuando lancé TagWalk era tan organizada... Meditaba y esas cosas, pero ahora tengo tanto trabajo que lo he abandonado. De todas formas, afinales del próximo julio haré un retiro de 21 días en India que espero que me lleve de nuevo por el buen camino.

 

¿Cuál es el futuro de TagWalk? ¿Lanzar una app? ¿Consideraría vender a una gran empresa?

Me encantaría lanzar una aplicación y vender a una gran corporación, pero por el momento todavía estamos desarrollando sus servicios de tendencias para empresas y firmas, sus analíticas para cosméticos y marcas de jóvenes talentos. ¡Todos los días hay algo nuevo y queda mucho trabajo por hacer!

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