Jane B.
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Jane B.

Un icono francés sin ser francesa.
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Poco queda por decir de la indiscutible musa del gran Serge Gainsbourg. Inglesa de inconfundible acento al hablar francés, mirada lánguida y eterno flequillo despeinado. Uno de los máximos exponentes del chic francés, sin ser francesa. La mujer que da nombre al bolso más deseado del planeta y que en cambio llevaba todas sus pertenencias en una cesta de mimbre. Jane Birkin, mito e icono.

Con tan solo 18 años ya había debutado en su país natal, Inglaterra. A los 20, su divorcio y huida a Francia, país en el que decidió quedarse indefinidamente. En plena década de 1960, París era una fiesta, y Jane no iba a perdérselo. El principio fue complicado, como todos los principios, pero su destino cambió la noche en la que se cruzó en el camino de Serge Gainsbourg, todo un genio.

Aquello fue un flechazo, aunque como ellos mismos dirían en numerosas entrevistas posteriores, Jane pensó de primeras de él que era el hombre más horroroso que había visto jamás y él la describió tiernamente con el adjetivo de “señorita de compañía”. Pero hubo química. Gainsbourg supo ver el potencial de aquella chica de ojos grandes y voz tenue y quebrada. Desde ese momento, se hicieron una pareja inseparable que dominó la esfera social del París más chic.

Hicieron vibrar a todo el planeta con su gran y provocador éxito Je t’aime… moi non plus, donde para deleite de medio mundo, los jadeos de la bella Jane ponían ritmo a la letra (en su momento fue prohibida para los menores de 21 años). Canciones y más canciones, siempre jugando con aquel acento exótico y esa vocecita siempre a punto de romperse. Faldas microscópicas y piernas kilométricas, siempre con ese halo de inocencia, de petite babydoll, y su eterna cesta de mimbre colgando del brazo, irresistible, adorada.

El cine no tardó en llegar y numerosas producciones se sucedían una detrás de otra, siempre enseñando un poco más de piel de la entendida como correcta, pero eran los tiempos del desnudo, de la revolución sexual, de liberarse. De la mano de Gainsbourg, todo fluía. Formaron algo así como una alianza entre genio y musa que continuó hasta la muerte de él (a pesar de que se separaron unos años antes). De esa unión, una hija que perpetúa su estela, Charlotte Gainsbourg, cantante (eso sí, sin acento extraño).

Una vida de glamour y creatividad marcada también por la desgracia, pues recientemente la mayor de sus hijas, Kate Barry, fruto de su primer matrimonio, fallecía tras precipitarse desde la ventana de su apartamento de París. Un duro golpe que quebraría aún más la voz de la reina del swinning London.

Actualmente, Jane Birkin vive retirada de las cámaras en París, la ciudad de la luz a la que tanto iluminó en su día y en la que dejó su imborrable estela.

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