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Pintar un sueño

De cómo Helen Downie (más conocida como Unskilled Worker) cambió de rumbo al coger un pincel y ha demostrado al mundo que nunca es tarde para dibujar con otros colores tu propia historia, su sueño.
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De cómo Helen Downie (más conocida como Unskilled Worker) cambió de rumbo al coger un pincel y ha demostrado al mundo que nunca es tarde para dibujar con otros colores tu propia historia, su sueño. En esta era, la de Instagram, ha dejado de ser noticia que jóvenes talentos se den a conocer a través de las redes sociales. De hecho, cada vez son más los usuarios que comparten sus obras con miles de seguidores. El factor sorpresa aparece cuando el artista en cuestión ha dejado atrás su adolescencia hace décadas. Helen Downie, más conocida por sus 187 mil seguidores como Unskilled Worker es el mejor ejemplo. A sus 50 años ha dado con la clave para alcanzar la fama valiéndose de la red social y de lo que le dicta su instinto. Y no es que haya descubierto tarde las bondades de Instagram, es que se entregó tarde, pero en cuerpo y alma, a la pintura. Comenzó a enfrentarse al lienzo en blanco hace dos años, después de haber terminado el tratamiento contra un cáncer de pecho y aprovechando unas largas vacaciones en Italia. Cuando regresó a Londres, “no podía parar” y no lo ha hecho ni un solo día desde entonces. Creó su perfil con la ayuda de su hijo para tener un registro de sus progresos y el resto es historia. Tal y como ella misma reconoce: “ha cambiado mi vida en aspectos que nunca podía haber esperado”. El primer cambio fue su rutina, claro. “Si no estoy pintando, estoy pensando en ello”. Ha desarrollado un método personal para realizar sus retratos, uno que carece completamente de reglas y de base académica (de ahí su pseudónimo). “Utilizo materiales de una forma instintiva y caótica para construir la pintura en capas”. Los emplea para transmitir la respuesta emocional a una imagen que ha encontrado o que alguien le envía y con la que crea “rostros cálidos, caras imperfectas que de algún modo la gente reconoce”. Esa respuesta es inmediata, pero para sentarse a pintar tiene su propio ritual: “Pinto después de beber mucho café fuerte que me prepara mi marido, escucho música alta y ¡hablo mucho sola! Empiezo y termino un cuadro en una sesión, encuentro imposible dejarlo sin finalizar aunque a veces significa no acostarse”. ¿Y cuándo finaliza exactamente una obra? “Cuando está posteada, está terminada”, asegura. Pronto llegó Nick Knight. El creador de SHOWstudio la invitó a realizar una residencia en su laboratorio de ideas y Helen no dudó en cruzar el charco: “Siempre he adorado su trabajo y he recurrido a él para inspirarme”, asegura. “no tenía un plan para mis cuadros. Decidí pintar todos los días y ver qué pasaba. Fue más de lo que esperaba. También fue la primera vez que trabajé bajo presión y disfruté muchísimo la experiencia, descubrí que hay una diferencia entre tener que pintar y pintar porque lo sientes”. Cada vez tiene más ocasiones de aplicar la lección aprendida. Entre los trabajos desarrollados en nueva York se encuentra uno que hoy puede contemplarse en las oficinas de Gucci, un retrato de uno de los looks masculinos de la colección Fall/Winter 2015. Desde que Alessandro Michele diese con ella, Helen cuenta con una invitación para los desfiles de la firma italiana y el mundo con la oportunidad de disfrutar con su visión de las mujeres y hombres que se suben a la pasarela. A estas alturas ha realizado pinturas con tres colecciones, pero la sensación sigue siendo la misma: “Me quedo pasmada, para mí es emocional. Son 25 minutos de transportarte a un lugar fuera de tiempo. Todo es reconocible pero distinto, fresco y excitante pero nostálgico y, por supuesto, un sueño para pintar”. Y es que los personajes creados por Michele se identifican perfectamente con el acercamiento a la moda que convence a Helen: “Siempre me ha fascinado cómo intentamos controlar la forma de ser percibidos por las elecciones que hacemos sobre nuestro aspecto. Me interesa lo que esas elecciones tratan de esconder”. Puede que el futuro lleve sus cuadros a las paredes de una galería, pero de momento no ha encontrado una propuesta mejor que la de ser “curadora de su propia exposición”, la que está abierta a todo el mundo en su perfil de Instagram.  

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