Moda

Vuelven las perlas a tus orejas: 7 opciones para lucirlas

Igual hace un año escuchabas la palabra ‘perlas’ y salías corriendo por el pasillo de casa, huyendo de tu madre con su manía de ponerte ‘mona’.
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Igual hace un año escuchabas la palabra ‘perlas’ y salías corriendo por el pasillo de casa, huyendo de tu madre con su manía de ponerte ‘mona’. Igual, ahora, quieres cambiar de idea y acercarte lentamente al joyero de tu madre, buscando su abalorio más preciado y el diseño más especial. Querida, ¡que las perlas se vuelven a llevar!

Hay que ver cómo son las modas, tan venideras y tan pasajeras, el mejor viaje que se puede hacer (por etapas). Divertidas, arriesgadas, clásicas o sencillamente, del momento, tendencias hay muchas. Y seguirlas es, básicamente, tan sencillo como ajustarlas a la personalidad y estilo de cada una.

Decimos esto por una sencilla razón. Y es que ahora que vivimos en esta época en la que todo lo antiguo se está volviendo a poner de moda, hay cosas que replantearse. Le hemos dado el ‘ok’ a los pantalones altos (altísimos) y de corte masculino, a los trajes y Blazers de cuadros, a los coleteros y a los polos. Todo ese gran conjunto de cosas que conformaban tu armario versión ‘mini’ de cuando eras pequeña y era la base del estilo que tu madre derrochaba.

Piénsalo, por aquel entonces era una moda. Y a ella le encantaba, a pesar de las mil y una caras que tú le ponías, tanto cuando se vestía ella “con esas pintas”, como cuando te “disfrazaba” con esos modelos que tan poco, poquísimo, te gustaban. Ay que ver la de peleas que dieron estas cosas tan sencillas… Pero hay que ver, con más seriedad, lo mucho que te gustaría recuperar todo eso ahora. Y tú gastándote todo tu sueldo rehaciendo el armario con lo más nuevo de las tiendas…

Algo así es lo que le pasa a las perlas. Eternamente odiadas por ser el complemento de mujeres de ‘alto standing’, con poder adquisitivo, más sobriedad y seriedad. O como lo quieras llamar. El caso es que las perlas, de toda la vida, han sido el pendiente que todas hemos llevado hasta que tuvimos poder de decisión sobre nuestras orejas y descubrimos que los aritos y otras opciones proyectaban mejor nuestra imagen y personalidad.

Las desterraste. Y ahora, aterrada, te descubres a ti misma mirando firmas de complementos en tus ratos libres del trabajo, buscando el modelo más original. No te has vuelto loca, te lo prometemos. Es solo una cuestión de madurez. Sí, de esa sensación que te invade cuando te das cuenta que no es el quién, sino el como. Y que las perlas se pueden llevar de muchas formas, más allá de lo que todos puedan pensar como imagen preconcebida. Dales una oportunidad, anda.

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