Por la línea recta, vuelve la raya diplomática - L'Officiel España
Moda

Por la línea recta, vuelve la raya diplomática

Esta primavera no subestimes el negocio de la raya diplomática.
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Esta primavera no subestimes el negocio de la raya diplomática. Tampoco la idea de llevarla más allá de la oficina. porque vuelve, y vuelve muy fuerte.

No es casualidad. La tendencia del power dressing (o vestirse para ejercer el poder) ha coincidido con un momento de la historia en el que se multiplican las mujeres con un papel clave en la política internacional. Porque a Angela Merkel y sus chaquetas de líneas sobrias y colores vivos se han sumado los zapatos de leopardo con los que Theresa May recorre el camino que sacará de la Unión Europea a Gran Bretaña. Al otro lado del charco, Hillary Clinton estuvo a punto de llegar donde ninguna otra mujer ha llegado, y lo hizo con un armario construido mano a mano con Ralph Lauren y marcado por su debilidad por los trajes de corte oriental. Aunque todo parece indicar que el tiempo pasa y nos acercamos al punto en el que dejaremos de necesitar vestirnos como hombres para asumir roles tradicionalmente desempeñados por ellos, la industria de la moda se alimenta de la nostalgia de los consumidores, y por eso recupera ahora los elementos que en los 80 convirtieron el interior de nuestro guardarropa en nuestras mejores armas de mujer. De todas ellas, la artillería pesada la constituían los trajes de raya diplomática.

Existen dos versiones sobre su origen: las dos lo sitúan a finales del siglo XIX en Gran Bretaña y las dos están indiscutiblemente ligadas a los hombres. Una de ellas asegura que fueron los banqueros del rey Eduardo VII los primeros en llevar trajes de raya diplomática, y que cada banco tenía asociado un tipo de raya determinado. La otra afirma que se tomó prestada de los uniformes de los marineros que trabajaban en las regatas. Las fechas coinciden con el momento en que las mujeres comenzaron a usar trajes de chaqueta. La segunda pieza era una falda, eso sí, como las de Coco Chanel de 1914; y no se transformaría en pantalón hasta que en 1932 Marcel Rochas no los incorporase a sus dos piezas, que también contaban con los hombros casi casi tan marcados como sus descendientes de los 80.

A las revolucionarias Sarah Bernhardts, Marlene Dietrichs y Katharine Hepburns se sumó un colectivo de mujeres menos conocido y más reivindicador. Las pachucas, inmigrantes mexicanas en Estados Unidos, emplearon vestimenta típicamente masculina (trajes milrayas incluidos) para dar un puñetazo en la mesa y reafirmar su identidad femenina. La incorporación de las mujeres al trabajo hizo el resto, y aunque ahora lo que pasó en los 80 nos parece casi un chiste, fue decisivo para que en la década posterior se normalizase en la calle y sobre la pasarela en manos de Donna Karan y Calvin Klein.

El próximo salto en el tiempo nos devuelve a 2017. Esta primavera verás la raya diplomática adoptar formas más allá del pantalón de traje y la americana (bienvenidos sean los vestidos y las faldas), y no necesitarás llevarlos juntos. Te enamorarás del traje con minifalda de Balenciaga (sobre todo si todavía recuerdas con cariño las aventuras de Ally McBeal) y las llevarás hasta en vacaciones cortesía de la genialidad de ese joven revitalizador de la semana de la moda de París llamado Simon Porte Jacquemus.

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