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Vestidor L’Officiel: perlas

En el vestidor de hoy hablamos de la piedra preciosa por excelencia: la perla.
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En el vestidor de hoy hablamos de la piedra preciosa por excelencia: la perla. Desde sus orígenes, hasta ahora, te contamos su historia. El aprecio a las perlas existe desde hace miles de años. Es la gema más antigua del mundo y ninguna ha cautivado tanto a la humanidad. La más arcaica fue descubierta en las excavaciones de Oumm (Emiratos Árabes) en una tumba colectiva que se remonta a 5.500 años a.C. En la antigua Roma, se consideraban el más alto símbolo de riqueza y se asociaban con el amor y el matrimonio. Según la mitología griega eran las lágrimas de Afrodita y en ciertas leyendas tribales sudamericanas, las de los dioses. En Europa, antes del siglo XV, las perlas eran consideradas en la esfera religiosa como un símbolo de pureza, humildad, temor a Dios y emblema de Cristo y de la Virgen. Por ello solían usarse en la decoración de objetos eclesiásticos. El Renacimiento vio a las cortes reales de Europa inundadas por estas joyas y así, esta gema conoció su edad de oro. De esta manera, los collares de perlas están presentes en los retratos de todas las damas de la época. En 1916, el famoso joyero francés Jacques Cartier compró su icónico establecimiento en la Quinta Avenida de Nueva York al intercambiar dos collares de perlas. A diferencia del resto de piedras preciosas, las perlas se forman cuando bivalvos marinos parecidos a las ostras, depositan nácar a su alrededor. Curiosamente, la perla Tudor, regalo del emperador Felipe II de España a su esposa la reina Mary de Inglaterra, apareció hace catorce años en una sala de ventas de Londres donde fue adquirida por millones de euros por Symbolic&Chase, una firma de especialistas en joyas. Se trata de la misma perla que la reina Mary Tudor (1516-1558) luce en el retrato de Anthonis Mor de 1554, que puede verse en Museo del Prado. La Peregrina, una perla similar, que también perteneció a Mary y muchos siglos después a Elizabeth Taylor, se vendió en 2011 por 12,5 millones de dólares. Las perlas, consideradas un símbolo de pureza y feminidad son, además, un arma de seducción. La imagen de estas gemas se asocia a la mayor referencia dentro de la industria de la moda, Mademoiselle Chanel. Ella las usaba en todas las circunstancias. Las perlas captan la luz y dan luminosidad al rostro y, en su caso, ponían en valor su piel mate y el brillo de sus ojos. Chanel amaba sus tonalidades, su resplandor y su sencillez. A día de hoy, Karl Lagerfeld comparte el mismo afán por las perlas, ya que están omnipresentes en sus colecciones, ya sea de prêt-à-porter o de alta costura. Las firmas de lujo mantienen esta piedra preciosa en sus diseños. Tanto Chanel, como Kenzo, Dries Van Noten o Marc Jacobs apuestan por las perlas. La gema de lujo para quienes optan por la belleza.

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