Suave es la noche de terciopelo - L'Officiel España
Moda

Suave es la noche de terciopelo

El invierno siempre necesita un golpe de efecto para levantarnos el ánimo.
Reading time 3 minutes

El invierno siempre necesita un golpe de efecto para levantarnos el ánimo. En el que nos ocupa, la mejor opción es dejarse abrazar por la suavidad del terciopelo.

Opulente. El terciopelo, de todos los tejidos, es el más rico. Por eso no todos superan la prueba del tacto, ni siquiera la de la vista. El terciopelo es de los que no engaña. Asociado a la nobleza durante siglos, llevado a ritmo de jazz por las flappers de los años 20, como potenciador del glamour exagerado de los 70 y del imaginario grunge de los 90, este invierno recupera su papel protagonista en las prendas más sofisticadas de la temporada.

Los historiadores de moda afirman que los primeros en fabricarlo fueron los egipcios, pero las muestras más antiguas documentadas son de la época de los Reinos Combatientes en China, en torno al 403 a.C. Por aquel entonces el terciopelo se obtenía solo de la seda, y el proceso de elaboración era tan costoso y complicado que su disfrute estaba reservado a la realeza y a la nobleza más adinerada. En cuanto lo descubrieron, los europeos lo incorporaron a la Ruta de la Seda. El afán por el lujo (sobre todo en la época renacentista en la que más era lo más) hizo que no solo se emplease a la hora de hacer vestimenta, sino que tapizase muebles, se le diese forma de cortinas o incluso cubriese paredes enteras en su versión más clásica o bordado con hilo de oro. Los italianos no tardaron en responder a la demanda de terciopelo creando sus propias técnicas de confección, y, aunque en España también tuvimos industria, se mantuvieron como máximos productores del Viejo Continente hasta finales del siglo XVIII. Con la revolución industrial llegó la producción en masa, ampliándose también el número de fibras de las que podía obtenerse el tejido y abaratando su coste. Con el abaratamiento, claro, vino la generalización de su uso. Lo curioso es que no perdió su lujoso carácter. 

La gracia de su movimiento y su capacidad para reflejar la luz lo convirtió en el tejido favorito de las mujeres con la vida nocturna más intensa de la década de los 20 en su versión devoré, es decir, el terciopelo tradicional tratado con un producto químico que elimina la fibra de la superficie dando lugar a una especie de estampado, y que crea un efecto más ligero. En las décadas posteriores fue relegado a los armarios más tradicionales, hasta que la primera fiebre vintage de los 70 lo recuperó para volverlo a llevar, esta vez, bajo las luces de las bolas de discoteca.

Esta temporada, el terciopelo está siendo otro cuento. Uno que tiene que ver con sus primeras versiones y con los años de la música disco, porque algo hemos aprendido del pasado, es a quedarnos con lo mejor. Si Miuccia Prada le da forma de vestido y le aplica bordados dorados, en Nina Ricci se combina con encaje para hacerlo aún más opulente. Dries Van Noten lo prefiere brocado, Alberta Ferretti en devoré efecto estampado de leopardo (¿quién dijo que un vestido de alfombra roja no podía ser grunge?) y Haider Ackermann en un riguroso traje de dos piezas. La luz es cegadora si se refleja en el abrigo de terciopelo dora- do de Vetements, que también incorpora las hombreras que marcan la silueta de la temporada. Las opciones son infinitas, y todas suaves como la seda.

/

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas