Moda

Rejina Pyo

¿Cómo se populariza una firma en tres años?
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¿Cómo se populariza una firma en tres años? La historia de esta diseñadora coreana afincada en Londres es un ejemplo de que en esto de la moda no hay más fórmula de éxito que el talento. Un amigo que se dedica a esa complicada ciencia de conseguir la foto perfecta de street style me dijo una vez que hay desfiles que hacen el día. Es decir, que de los quince eventos que pueden sucederse en una jornada de las semanas de la moda de Londres, París, Nueva York o Milán, uno de ellos supone tal reclamo para mujeres con estilo que vale más ser el más rápido a la hora de disparar el flash para que no se te escape ningún look en los diez minutos previos y posteriores a que suene la música, que doce horas de desfiles. El pasado septiembre, el primero de Rejina Pyo en Londres fue sin duda uno de ellos. Mi amigo, qué duda cabe, estaba allí. Todo comenzó en Seúl, en la casa familiar de Pyo. Su madre era diseñadora, así que llevaba la cuestión de los patrones en los genes, a los que decidió sacar partido cuando a los 25 años se mudó a Londres para estudiar en la prestigiosa Central Saint Martins. Antes, eso sí, se había formado en una escuela de arte de su país. Esos dos aspectos son imprescindibles para entender sus colecciones, porque, aunque los diseñadores han retomado desde hace algún tiempo el discurso de la moda que se encuentra con el arte, en el caso de Rejina Pyo es incuestionable que el color, la textura y la forma se aplican a las prendas de una manera muy similar a la de las artes plásticas y la arquitectura. Y lo hacen con obcecación, porque desde su colección de fin de curso a este punto su estilo no ha dejado de ser sorprendentemente coherente para una firma tan joven. Tras ganar el Han Nefkens Fashion Award en 2014, abandonó su trabajo como primera asistente de Roksanda Ilincic e invirtió el dinero del premio en dar vida a su propia etiqueta que, gracias a las bondades de Internet, comenzó a correr como la pólvora de feed en feed de Instagram. Lo fresco de su propuesta y lo razonable de sus precios la convirtieron en la favorita de mujeres que por aquel entonces también comenzaban a despuntar en la famosa red social y que hoy son, como la firma, referentes de la industria de la moda. Todo ha pasado muy rápido, aunque la mayor preocupación de Pyo no ha sido la prisa, sino crear algo duradero. Puede que sea demasiado pronto para asegurar que lo ha conseguido, pero en ese primer desfile se congregaron decenas de personas que no parecen dispuestas a renunciar a sus faldas con vuelo o sus tops con mangas abullonadas. Mujeres que, por cierto, ya habían manifestado su debilidad luciendo el vestido Greta pocos días antes, en la cita con la moda de Nueva York. Y aunque todas eran mujeres diferentes, tenían algo en común: parecían divertirse mucho.

¿Cuál es su primer recuerdo relacionado con la moda?

Los bocetos de mi madre y jugar con retales cuando era niña.

¿Y su primer trabajo en la industria? 

Abrí una tienda de ropa vintage con unos amigos. Era muy divertido. Escogíamos las prendas, las fotografiábamos... Incluso creé la página web yo misma. Le dedicamos muchas horas, pero nos lo pasamos muy bien.

Creó su firma en 2014. Cuatro años después, ¿cree que podría haber llegado donde está sin la ayuda de Internet? 

Aparte de las herramientas de valor incalculable que aporta al negocio, la exposición que tuvo en las redes sociales desde el principio fue un catalizador para conseguir que las prendas fuesen vistas no solo por editores o miembros de la industria, sino por cualquier persona interesada en la moda. Sin Internet el camino habría sido mucho más largo.

¿Qué tramo ha sido el más complicado de ese camino? 

Es como una especie de proyecto que consiste en resolver problemas constantemente. Aprender sobre finanzas, exportaciones o importaciones no fue, desde luego, divertido.

Aunque tiene su base en Londres, ¿cómo de estrecha es su relación con Corea?

‘Extremadamente’ estrecha. Tenemos una oficina y todas nuestras prendas se fabrican allí. Solía trabajar en mi país antes de mudarme a Londres, conozco a gente en la que confío y que produce piezas de muy buena calidad. Tenemos muchos puntos de venta y me encanta volver todo lo que puedo para ver a mi familia... ¡y comer! Hace poco gané el premio Samsung Fashion Design Fund. Mis padres se pusieron muy contentos.

Allí estudió arte y ha afirmado que el trabajo de Ellsworth Kelly, Isa Genzken o Jessica Stockholder es una fuente constante de inspiración. ¿De qué manera siente que el arte y la moda están conectados? 

Estar expuesta al arte contemporáneo ha sido algo fundamental para mi proceso de diseño. Siempre hay referencias a artistas y esculturas en mi trabajo. Los artistas y los diseñadores empiezan su tarea por un concepto y un punto de vista, una idea o un estado de ánimo que desean comunicar. Sin embargo, el diseño de moda siempre tiene en cuenta los aspectos de funcionalidad y de que pueda llevarse en el proceso de creación, lo que para mí supuso un buen desafío al principio. Las prendas se diseñan para ser usadas y experimentadas.

A la hora de describir sus colecciones es imposible evitar las referencias a la proporción y al color. ¿Qué cree que las hace tan ponibles aun siendo tan llamativas?

Diseño mis colecciones para mujeres como yo y para las mujeres que me rodean. Es un privilegio ser mujer y poder llevarlas. Así sé exactamente lo que hacen sentir a la gente. Quiero que mis prendas se lleven durante muchas temporadas, y creo firmemente que cada una debe ser ponible y versátil, pero, a la vez, divertida.

Al contemplarlas, es imposible no recordar la estética que nos hizo enamorarnos de las colecciones de Stella McCartney o Phoebe Philo en Céline, porque se relacionan con la mujer de una manera emocional y práctica. ¿Son diseñadoras que admira? 

Admiro el trabajo duro que llevan a cabo porque conozco en qué consiste. Sobre todo después de ser madre, todo un desafío cuando también se trabaja a jornada completa. Las respeto, y creo que es evidente que todas nuestras piezas están diseñadas por mujeres. ¿Cómo definiría su estilo?  Siempre he pensado en lo que mis amigas o yo queríamos llevar. No tenemos mucho tiempo para emplearlo en decidir qué ponernos o pensar en el aspecto que tenemos. Queremos llevar algo que concuerde con nuestro estado de ánimo y nos haga sentir cómodas y seguras al mismo tiempo. Quiero que mis colecciones sean elegantes de manera sencilla, modernas con un twist.

¿Qué detalles son una constante en sus colecciones?

Pequeños gestos como el volumen arquitectónico, los colores interesantes, tejidos innovadores y atemporales y bolsos y accesorios preciosos.

Hablemos de los precios. En un momento en el que es frecuente encontrarse sumas de cuatro dígitos en una etiqueta, ¿decidió mantener los suyos razonables como estrategia de marketing

Cuando empecé había mucha diferencia entre los precios de los grandes diseñadores y los que estaban más cerca de la calle. Quiero que mi ropa sea lo más accesible posible sin comprometer la calidad, así que fue una decisión natural quedarme en el punto intermedio. Creo que la gente percibe y aprecia el diseño y la calidad.

En su último desfile (el de la colección Spring/Summer 2018), las prendas eran increíbles, pero también dio un golpe de efecto con el espacio y el casting. ¿Sabía que iba a conseguirlo durante los preparativos? 

El casting fue muy importante, porque quería mostrar lo diversas que son las mujeres que llevan mis prendas. Quería que esas mujeres destacasen y aportasen su personalidad a la ropa. Fue un mix de modelos amigas y mujeres que admiro y respeto. Para ello hicimos una selección abierta a todas las seguidoras de la firma. La música la compuso una amiga, una melodía que adoro y que encaja con la idea de las mujeres fuertes. Esperaba que crease una atmósfera sencilla y acogedora que hiciese resonar la colección.

Volviendo a esa idea de la mujer Rejina Pyo, resulta que de manera espontánea ha creado la comunidad más cool del momento: Irina Lakicevic, Alexandra Carl, Pandora Skyes... ¿Esperaba contarlas entre sus seguidoras al lanzar su firma?

Estoy muy orgullosa de vestir a esas mujeres tan interesantes e inspiradoras, de que hayan escogido nuestra firma. Nunca pagamos a nadie para que lo haga. Es divertido, porque nunca creamos una estrategia para las redes sociales. Todo ha sucedido de manera muy orgánica. Artículo publicado en papel en el número 24 de L'Officiel. 

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