Pamela des Barres: la groupie más famosa del mundo - L'Officiel España
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Pamela des Barres: la groupie más famosa del mundo

Adivina cuántas de las llamadas it girls actuales se han inspirado su estilo…
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Hay una fina línea que separa la inspiración de la copia. En el caso del estilo de Pamela des Barres, hay más copias que inspiraciones. Y como suele suceder en estos casos, ninguna supera al original. No es una cuestión de ropa, sino de tiempo. La reina de las groupies se vistió por y para un momento de la historia que no puede repetirse.

 

A finales de los 60 y principios de los 70 todo era nuevo. Todo era tan nuevo y todo se quería tan nuevo que las cosas eran modernas un día y estaban pasadas al siguiente. Los jóvenes querían acabar con el orden de las cosas establecido por las generaciones anteriores, ansiaban vivir de otra manera y la primera forma de expresarlo fue la música. No sería justo enfrentarse a la historia de Pamela sin tener este aspecto en cuenta. El lado visual de la música, claro, era el look

Si hasta entonces las adolescentes debían ser discretas y modositas, a los 15 años la intención de Pamela era no pasar desapercibida, así que se ponía cualquier cosa que pudiera hacer las veces de letrero luminoso. Comenzó entonces algo que hoy es muy común: las jornadas maratonianas rebuscando en tiendas de segunda mano. Los tejidos brillantes puntuaban doble, los tops tenían más encanto cuando permitían subirse con facilidad, en cuestión de largos lo suyo eran los extremos, abundaban las boas de plumas y cuanto más altos eran sus tacones… más cerca estaba de las estrellas que se subían al escenario. Porque solo había tres espacios adecuados para una groupie en un concierto: el backstage (desde allí disfrutó de uno de los primeros conciertos de Jim Morrison después de un encuentro privado con el líder de The Doors) a pie de escenario o encima de los altavoces. 

Miss Pamela, como empezaron a conocerla tras formar el grupo musical GTOs (Girls Together Outrageously) con otras seis chicas, detalla en I’m with the band (Helter Skelter Publishing), su primera autobiografía publicada en el 87, cada una de las prendas que llevó en los encuentros con los hombres de su vida. Hombres, en plural, porque no dejaba de enamorarse perdidamente. Y es que si hay otra cosa irrepetible de esos años, es la inocencia de quienes los vivieron. Esta groupie no era fan sino devota. Adoraba la música y a quieres la hacían no apasionada sino desesperadamente, su deseo era ser conocida por ello. El sexo constituía una forma de demostrar su amor, respeto y admiración por las estrellas de rock. Hasta que se casó con Michael des Barres en 1977 le dio tiempo a demostrar mucho (y a muchos) ese amor, respeto y admiración. Sus desesperados enamoramientos también implicaban ligeros cambios de look: pasó por una etapa beatle, por otra más hippie y por una intensa época country hasta que acabó decantándose por un poco de todo a la vez. Hacer el amor (está convencida de que ni en los encuentros más breves hizo otra cosa) y vestirse para ello constituía otra forma de disfrutar de su libertad.  

 

Pamela des Barres sigue viviendo en California aunque de profesión ya no solo es groupie. Firma artículos sobre música regularmente en diversas publicaciones y da clases de escritura. La pregunta que más suelen hacerle es si de arrepiente de algún aspecto de su pasado, y la respuesta siempre es no. “La gente sigue viendo a las groupies básicamente como zorras, encuentros de una hora de rodillas en un autobús. Eran solo chicas que querían estar cerca de la música. Cerca de The Who y de The Kinks y de The Doors y de The Birds y Love y Buffalo Springfield y Zeppelin. Querían ser parte de toda esa brillantez musical que estaba iluminando al mundo. Todo era amor, ¿sabes?. La gente dirá: ‘¿Por qué queríais conocer a esos tíos?’ ¿Por qué no?, ¿por qué no formar parte de algo tan importante?”. 

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