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Con más de 700.000 seguidores en Instagram, Nina Urgell se ha convertido en la cara visible de esa sensual french liberté que Etam lleva más de un siglo liderando desde el interior.
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Con más de 700.000 seguidores en Instagram, Nina Urgell se ha convertido en la cara visible de esa sensual french liberté que Etam lleva más de un siglo liderando desde el interior. Todo es inspiración, buscar entre miles de fotografías para encontrar esa que te llama la atención. Con un color vale. Y vuelves al principio, a seguir rebuscando para encontrar, esta vez, la forma. Luego llega la perspectiva o el encuadre. En todo este bucle en el que la cabeza se llena de imágenes, consigues encontrar algo parecido a lo que de verdad quieres hacer. Y si eres de las que pasan horas y horas en Instagram repitiendo este esquema, seguro que esas imágenes te han llevado, en alguna ocasión, al perfil de Nina Urgell (@ninauc). Con su estilo boho-chic, Nina ha convencido a más de 700.000 seguidores de que sus fotografías merecen más de un like, al igual que Etam, que ha querido convertirla en la embajadora de esa french liberté con la que presenta su nueva colección para la próxima temporada. Con apenas 5 ºC en Madrid, nos citamos con ella para hablar sobre sus inquietudes, las redes sociales y descubrirla, poco a poco, hasta dejarla en ropa interior. Graduada en Psicología clínica, Nina asegura que el tiempo que ha dedicado al estudio de su carrera le ha servido de base (además de su pasión por la moda), para mantenerse fiel a sí misma y, por tanto, conseguir el éxito que ahora tiene: “Todo lo que he aprendido en la universidad me ha ayudado a saber mantener los pies en la tierra y a conectar conmigo misma, para saber quién soy”. Algo que Nina tiene muy claro y que ha querido transmitir a través de sus imágenes desde que en 2014 comenzó en esto de las redes sociales: “Cuando abrí mi cuenta no pensé en dedicarme a ello, lo hice por seguir un poco la corriente. Lo que sí tuve claro, desde el principio, fue que mis fotografías no iban a contar qué estaba haciendo o con quién, sino a ser una galería en la que mostrar eso que llevaba puesto y que me gustaba; mis looks, mis outfits diarios”. Fue entonces cuando se dio cuenta de que lo que hacía gustaba y que tenía ‘cierto gancho’ para unos seguidores que, en ese primer verano, alcanzaron ya la cifra de los 200.000 seguidores. Para Nina, “toda una locura”. Y aunque asegura que la presión en las redes sociales es muy fuerte, ella supo “captar lo que les gustaba y consiguió mantener el equilibrio entre lo que ellos pedían y lo que ella misma quería mostrar”. Eso lo ves rápidamente si buceas por sus instantáneas, tan cuidadas –a Nina le gusta ir al detalle y se define como perfeccionista–, con las que tiene un objetivo muy claro: “Ser una fuente de inspiración”. Por eso, ha decidido crear todo un espacio en Internet en el que mezcla sus tres grandes pasiones: la fotografía, el arte y, por supuesto, la moda. De ahí que los proyectos que está preparando este año, y que se unirán a este escaparate virtual, pasen por crear una marca de ropa propia y dos pequeñas colaboraciones: una de bolsos y otra de gafas de sol. Toda una “galería de arte”, como a ella le gusta llamar a lo que hace, a la que se unirá su propio hermano, Marc, “un pintor con estilo surrealista muy parecido a Dalí”, que se ha convertido en la tercera pata de inspiración en su carrera: “Él ha conseguido que mi trabajo sea más puro”. Esta autenticidad la defiende, incluso, en su trabajo con grandes marcas como Etam, que ha confiado en ella para transmitir ese papel de una mujer fuerte, y que ambas comparten: “Etam respeta mi estética y me da total libertad para fotografiar. Realmente creen en mí y encajan mucho con la feminidad que a mí me gusta, con el empoderamiento de la mujer. Además, en esta nueva colección mantienen una línea muy parisina, con tonalidades anaranjadas y burdeos, y muy romántica, pero sin llegar a ser demasiado sexy o vulgar”. Nina, que al principio prefería mantenerse al margen de este tipo de colaboraciones –“cuando empecé era muy fácil caer en la tentación de grandes marcas con presupuestos muy altos y decirle a todo que sí, pero aposté por el futuro para poder trabajar con marcas de alta costura”–, ha estrechado lazos no solo con Etam, sino con más firmas de moda con las que la relación es cada vez más personal: “Son colaboraciones cercanas. Al fin y al cabo, mi trabajo se retroalimenta con ellas. Es una relación en cadena: yo las necesito a ellas y ellas me necesitan a mí”. Y aunque cambie de proyectos, evolucione y mire hacia otras disciplinas como la música –porque ella no se considera una influencer como tal, “más bien una artista”–, siempre afirmará que “es muy importante que me respeten, que respeten mi ‘no’. Hay que ser auténtica y no venderse porque, al fin y al cabo, los seguidores no son tontos”. Ella tampoco. Con tanto recorrido, Nina es ya toda una experta en esto de las redes sociales, a las que ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo: “Las niñas de ahora que se abren un perfil en Instagram se creen que esto es muy fácil, pero no llegan a entender que es algo innato, muy creativo y que requiere trabajo. ¡Hay que darle gasolina!”. Y Nina tiene combustible para rato. [video width="1920" height="1080" mp4="http://lofficiel.es/wp-content/uploads/2018/02/MAKIN-OF-NINA-URGELL_V3.mp4"][/video]

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