Mi promesa es quererte como la musa que eres
Moda

Mi promesa es quererte

Puede que ellos no tuvieran (ni tengan) tiempo para veinte poemas de amor, pero sí para un 'dos piezas' a medida.
Reading time 6 minutes

Cuando algo nos gusta, repetimos. Si la complicidad de una primera cita puede verse atraida por las ganas de una segunda velada, en las relaciones modisto-musa ocurre algo similar. Aunque, muy probablemente, sin declaraciones (convencionales) de amor de por medio. 

 

No hay, en el sentido más nostálgico de la palabara, ninguna diferencia entre ambos tipos de amor. Hay quien encuentra un compañero de vida y quien da con su compañero de faenas. Las relaciones forjadas a lo largo de la historia de la moda entre los diseñadores y sus musas dan buena cuenta de ello. Una promesa de lealtad pronunciada entre patrones y alfileres en un momento dado, ha sido un mensaje tan curtido que ha llegado a nuestros días. Y por todos es sabido el sumo respeto que Hubert de Givenchy profesó por la tan imitada Audrey Hepburn. 

"Sólo en sus prendas me siento yo misma. Es un creador de personalidad"

Audrey lo tuvo claro. Ningún otro modisto podría entrometerse en su relación. Una admiración mutua convertida en amistad hasta el punto de la extenuación. "Incluso cuando Audrey ya no estaba, mis ojos, mi mente y mi añoranza seguían viéndola a orillas del Sena cuando yo salía a pasear por París", declaró Hubert de Givenchy en su última visita a España (2014). Y es que, efectivamente, hay amores de los que no te recuperas nunca, tal vez, porque no quieres recuperarte. Porque formar dupla puede ser sinónimo de lo que ellos fueron: mito e historia. Si ella ha pasado a los anales del cine romántico por vestir un Givenchy negro frente al escaparate de Tiffany's, a él no se le puede recordar sin mencionar L'Interdit, la fragancia que el modisto creó únicamente para ella, hasta 1957, cuando empezó a comercializarse en contra de la contestación de la actriz: "Mais c'est l'interdit" (Está prohibido). Desde aquel día, el perfume es conocido como el perfume prohibido de Audrey Hepburn. 

 

Fotograma de la película 'Desayuno con diamantes', protagonizada por Audrey Hepburn vestida de Givenchy

Tampoco fue tímida la buena sintonía que Yves Saint Laurent y Catherine Deneuve demostraron tanto en público como en privado. No hubo (ni hay, aunque el genio ya no esté) desfile que la actriz dejara pasar por alto. La primera fila de la pasarela tuvo su nombre temporada tras temporada. Él creaba, ella daba el visto bueno y los allí presentes saboreaban las mieles del buen equipo que formaban. Tanto fue así que, cuando el modisto colgó su aguja en 2002, el último encargo que confeccionó fue una chaqueta de lana negra con bordado de espigas de trigo doradas, a petición de su musa. 

Catherine Deneuve e Yves Saint Laurent en la presentación de una de sus colecciones, en París, el 24 de julio de 1974

Si por separado han conseguido ser leyenda en sus respectivas profesiones, Madonna como cantante y Jean Paul Gautier como diseñador, juntos han alcanzado cuotas no aptas para cardíacos. De hecho, nos atrevemos a firmar que el actual reconocimiento de ambos tiene su punto de ebullición en el trabajo que compartieron en 1990, cuando Jean Paul Gautier confeccionó los sujetadores con copa de cono -ya convertidos en iconos culturales de toda una década- para la gira Blond Ambition World Tour de Madonna. Si no es así, que sus respectivas famas nos perdonen el atrevimiento. 

Madonna y Jean Paul Gautier en la Met Gala 2018
Madonna y Jean Paul Gautier en la Met Gala 2018
Madonna con el icónico diseño de Jean Paul Gautier durante su gira musical de 1990
Madonna con el icónico diseño de Jean Paul Gautier durante su gira musical de 1990

Tras la pasarela y encima de ella. Lady Amanda Harlech y Karl Lagerfeld llevan años de idilio profesional, desde los inicios del diseñador en la maison Chanel. Ella, además de fuente de inspiración para el referente de la moda francesa, también ha colaborado en sus colecciones de alta costura, las cuales ya están dejando un legado tras de sí. 

Lady Amanda Harlech y Karl Lagerfeld en el Baile de la Rosa de 2007

Y el Oscar es para Sofia Coppola, quien se llevó el galardón a Mejor guión original por Lost in Translation (2003), victoria que disfrutó vestida de Marc Jacobs, su diseñador fetiche. La verdadera amistad es lo que tiene, que forja lazos indestructibles, y la de Sofia y Marc se remonta a la adolescencia. Qué mejor momento para dar rienda suelta al cariño que una gala de trascedencia mundial y una noche de sueños cumplidos. También han trabajado juntos en una colección de bolsos pensada por la actriz y directora en la etapa de Marc Jacobs en Louis Vuitton y una aparición en el spot de la fragancia Daisy de Marc Jacobs. 

Sofia Coppola y Marc Jacobs durante un desfile del diseñador en 2013

Respiraron del mismo feeling hasta el fin de los días de Azzedine Alaïa. El diseñador encontró en Grace Jones la musa que pasearía por las películas de James Bond de los años 80 varios de sus diseños. La actriz sirve de fuente de inspiración para grandes artistas debido a su llamativo vestuario. 

Grace Jones y Azzedine Alaïa en una gala

Pero si alguna mujer del eterno club de las más aclamadas puede presumir de ser la eterna musa, ella es Kate Moss. Ha sido imagen de todas las firmas que se nos puedan venir a la memoria, siendo Calvin Klein y Chanel las más aplaudidas, y ha posado para los fotógrafos más renombrados. No cabe duda, es musa atípica y reina de escándalos, pero, sobre todo, es amiga. Su amistad con el diseñador John Galliano nos lleva a remontarnos a los primeros años de Kate como modelo, cuando una jovencísima Moss debuta en 1990 en Londres y París de la mano del modisto. 

Kate Moss y John Galliano por las calles de Londres

Muchas musas se nos quedan en el tintero, incluso, muchos diseñadores pueden presumir de tener a varias mujeres en sus mentes en el momento más álgido de inspiración. Tan sólo hemos querido recordar a los hombres que mejor amaron (y aman) a sus mujeres. 

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas