Moda

Felices 134 años, Coco Chanel

Las modas pasan, Coco Chanel permanece.
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Las modas pasan, Coco Chanel permanece. Con el ceño arrugado, un cigarrillo en la boca y una aguja en sus manos mientras perfecciona el bajo de una falda y piensa en dar un poco más de soltura a la chaqueta que conforma el famoso dos piezas de tweed. Así hay que recordar a Coco Chanel este 19 de agosto, tal cual fue pero 134 años después. Rindiendo culto a su persona, aunque no se encuentren maneras suficientes de homenajear que estén a la altura de lo que ella hizo por las mujeres: liderar la variedad de armario de la que hoy se goza. Dar libertad a la mujer en sus movimientos y ademanes, reduciendo a cenizas el escándalo de ver en señoras prendas hasta entonces de hombres, no fue el único acto heroico de Coco Chanel. Un estilo de vestir con pantalones de montar y poleras no fue, ni por asomo, el más adecuado para las señoritas remilgadas de 1912. No pudo existir -ni existió- mente que perdonara tal traición al clasicismo parisino de la época. Aunque de ser posible, sólo una mente como la de ella, vanguardista y excéntricamente adelantada a su tiempo, podría ser capaz de romper el patrón, extender nuevas telas y coser el futuro de la mujer independiente, a través de algo tan simple como una prenda de vestir. Pero no fue lo único que hizo. Como tampoco lo fue la confección de sombreros, complemento con el que empezó su trayectoria como diseñadora y referente mundial, asentado en el tiempo, de moda y alta costura. Coco Chanel fue más que una sucesión de prendas destinadas a desterrar la opulencia poco práctica de la moda de la Belle Époque y una tienda insignia en la Rue de Cambon con vistas al Hotel Ritz de París. No fue despilfarro, tampoco lujo, pero sí soberbia; la que adquirió en su infancia y adolescencia y defendió de mujer como consecuencia de una previa miserable vida. Si Scarlett O’Hara puso a Dios por testigo al asegurar al viento que jamás volvería a pasar hambre, una joven resabida Grabrielle Bonheur Chanel hizo lo mismo tras abandonar el hospicio en el que se crió. Pero no es momento de recordar a Grabielle, sino a Coco. Y es sabido mundialmente que Coco nunca ascendió de las más bajas esferas ni sobrevivió al ardor de una vida lineal evocada a la mediocridad. Ella fue pasión y coraje, nervio y decisión. Cuatro requisitos indispensables para ser, como es, la única diseñadora en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX , según la revista Time. Fue amiga de sus amigos, reivindicadora de justicia y poder y sorteadora profesional de las injurias que, por su aforada personalidad, se vertieron sobre ella durante toda la Primera Guerra Mundial. Fue el garrote vil del desfasado clasicismo y la precursora de grandes tendencias todavía vigentes y valoradas, como el traje de sastre femenino en tweed ribeteado, el perfume Chanel Nº5, el vestidito negro y el bolso modelo 2.55, cuatro grandes creaciones que 134 años después de ella, algunos menos de sus confecciones, siguen otorgando distinción, elegancia, superioridad e independencia a la mujer urbanita. Prendas, perfumes, cosmética, bolsos y joyas. También cultura e historia recogida en libros y documentales. Coco Chanel abrió al mundo de la moda un abanico de posibilidades al rebajar la tensión de las costuras y la rigidez de las prendas, aportando comodidad en el movimiento pero sin restar elegancia. Como sigue haciendo hoy el mejor embajador de la casa francesa, Karl Lagerfeld, el director creativo de Chanel y digno sucesor de aquella mujer de armas tomar. Dio voz al feminismo sin ni siquiera pretenderlo, excitando la marejada de opiniones masculinas al ver a sus mujeres como semejantes, también dejando en paños menores y con los carrillos sonrojados a quienes no pensaron jamás en que ellas, al igual que ellos, podían llevar los pantalones. Dentro y fuera de casa. Sin prejuicios ni miedos. Coco Chanel nos regaló la mejor enseñanza que, lamentablemente, nos ha llevado años entender: más vale una mirada de asombro una vez que ciento doblegadas al conformismo. Y en su 134 aniversario es buen momento para reconocerle el mérito de llamarse Coco Chanel. Mademoiselle Chanel. Gabi para los amigos.

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