Es el momento de llevar las flores a la máxima potencia (en tus orejas) – L’Officiel
Moda

Es el momento de llevar las flores a la máxima potencia (en tus orejas)

Estamos acostumbradas, aunque nos pese, a las modas que vienen y van. Y que cuando nos gustan mucho, nos dejan con una desazón difícil de afrontar. Nos pasó con los pantalones campana y lo superamos. Con las faldas largas y, míranos, ¡aquí seguimos! Pero es tanto ya lo que llevamos con la tendencia ‘maxi pendientes’ que no, eso no sabemos si lo podríamos asimilar.
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Comencemos a asimilar esto con una premisa. Tenemos que las modas vienen y van, que nunca llegan para quedarse, que son meras pasajeras de nuestro armario. Y como si de un crucero de lujo se tratase, las mimas, las cuidas y las alimentas para sacar lo mejor de ellas (y que ellas saquen lo mejor de ti). Con esta premisa lo hemos intentado, pero hay cosas que no, nunca se superan. 

Y es que por mucha terapia que hagamos (y por mucho que las modas digan que no, que ya no) siempre echaremos de menos nuestros tiempos mozos en los que los pantalones campana eran lo más ‘in’. Y cuando aún se llevaban las mini faldas… ¡Y las faldas largas! Y los cinturones de tachuelas, los pitillo… Y todas las modas o tendencias que queramos analizar. 

Es una pena, eso está claro, pero siempre hay que saber reponerse. Como quien supera una ruptura (sí, todo se puede), el tema ‘tendencias pasajeras’ también es sobrellevable. Más o menos. Y si pudimos con todo lo anterior y, por descontado, nos hemos adaptado a la temática actual que vive nuestro mundo sin mayor reparo, creemos que si algún día llegase a pasar… Superaríamos la siguiente etapa. 

Hablamos de una cosa en concreto: los maxi pendientes. Sí, sí, sí… Ese tipo de cosas que hace años juraste y perjuraste que jamás volverías a llevar, cuando saliste del colegio y te creías una fémina fatal por pasar de llevar pendientes. Y que, vaya por los cielos abiertos del verano que no llega, has vuelto a caer en ellos. Si fuéramos tu madre, te diríamos lo típico de “nunca digas nunca”, pero estamos en otro punto. 

Sí, en el punto de “hola, tengo el cajón lleno de una indecente colección de maxi pendientes”. Porque has caído, pero de lleno. Y te ha entrado la fobia de “los quiero todos” y ya no hay nada que hacer. En el mundo del pecado, ya todo es disfrutar… Hasta que desaparezcan. Ellos y la moda que nos incita a llevarlos con pelo suelto, con moño o coleta. No sabemos cuándo será, pero apunta a que va para largo, así que aún te da tiempo a comprarte un par más… 

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