El verano perpetuo de Nicky Zimmermann - L'Officiel España
Moda

El verano perpetuo de Nicky Zimmermann

Si hay una diseñadora que domina el arte del minivestido, esa es Nicky Zimmermann. De su mano repasamos la trayectoria de la firma que lleva su apellido y soñamos con las mejores vacaciones de nuestra vida.
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Este 2018 la idea del verano perfecto pasa por la colección de Zimmermann. ¿Quién no querría vivir los próximos tres meses rodeada de vestidos románticos, prendas de punto que actúan como una segunda piel y luciendo el perfecto escote o la minifalda con el vuelo más ligero? No es la primera, pero es indiscutible que ha tenido el don de la oportunidad. Porque a pesar de las tendencias o de las firmas que dominan la industria de la moda, en la época estival lo que nos pide el cuerpo son prendas que nos sienten bien.

Las de esta firma australiana no solo favorecen: también ponen de buen humor. Y esa es una premisa que las hermanas Nicky y Simone decidieron no saltarse nunca el día que establecieron la firma que lleva su apellido en 1991. “Aquella primera colección era un mix de vestidos estampados y camisetas de lycra con una pequeña gama de baño. También bordamos muchas camisas. ¡Diría que fue muy ecléctica!”, nos cuenta Nicky desde Sídney, quien ejerce de directora creativa de la casa, mientras Simone desarrolla tareas relacionadas con la producción y las ventas.

Como suele pasar a la gente que se acaba dedicando a la moda, para Nicky todo comenzó en la infancia: “Recuerdo que en mi primer viaje a Londres con mis padres cuando tenía 12 años me dijeron que eligiese una sola cosa para comprarme en todos los días que estuvimos allí. ¡Elegí un par de zapatos de Robert Clergerie!”. Con el gusanillo en el cuerpo, solo esperó cuatro años para empezar a construir su sueño, aunque ya se sabe que toca empezar desde abajo. “Mi primer trabajo fue a los 16 años en una fábrica de ropa en Surry Hills, en Sídney. Definitivamente nada glamuroso”. Luego vinieron los estudios (fue alumna de la prestigiosa Sydney Design School) y el espíritu emprendedor, porque sus primeras creaciones las puso a la venta en los Paddington Markets de la ciudad.

 

Veintisiete años después... ¿Le sigue pareciendo buena idea trabajar con su hermana?

Es genial, creo que me resulta más fácil cuanto mayores nos hacemos. Las dos nos sentimos muy afortunadas de haber hecho lo que hemos hecho juntas. Pensamos igual y sabemos darnos el espacio que necesitamos para hacer las cosas. Con esto no quiero confundir a nadie: trabajar con Simone ha tenido sus momentos, ha habido algunas peleas divertidas de hermanas en el estudio a lo largo de estos años. Siempre duran unos minutos y luego nos reímos del tema.

 

¿Qué parte del carácter de cada una las ha convertido en un gran dúo profesional?

Nos profesamos una confianza y respeto innatos, pensamos de manera parecida y compartimos la misma visión para Zimmermann, que es fundamental. Lo imprescindible es el apoyo y el equilibrio, y creo que lo tenemos. También tenemos talentos complementarios.

 

¿Qué aprendió en aquellas primeras experiencias de venta en los Paddington Markets que todavía aplica ahora a su negocio?

Cuando creas prendas, sus patrones, las coses y las vendes aprendes mucho sobre los aspectos más básicos del negocio y adquieres mucha información del contacto directo con los clientes. Conoces lo que les gusta de verdad y aprendes a escucharlos y a aplicar lo que sugieren a tu visión para una colección.

 

Aunque presentan sus colecciones durante la semana de la moda de Nueva York, la firma tiene su sede en Sídney. ¿De qué manera ejerce Australia una influencia en su estética y filosofía?

Viajamos mucho y tenemos oficinas en Nueva York, pero para mí todavía es muy importante vivir y diseñar en Australia. Crecí aquí y he vivido aquí siempre, así que es una gran parte de lo que soy como diseñadora. No es una cuestión intencional: es inevitable que el estilo de vida de Sídney influya en mi estética. Siempre me mantengo fiel a él porque es todo lo que he conocido de verdad. El ambiente y las costumbres están conectadas y han tenido un papel fundamental en la manera en que pienso sobre el vestir. También influye en mi manera de ver los colores y los estampados. Divertidos, frescos y sexis, que es el punto en el que está ahora Australia.

Empezaron presentando ready-to-wear y un poco de baño, y en cambio Zimmermann es para mucha gente una firma de beachwear. ¿Por qué cree que se ha establecido esa idea?

Creo que fue porque cuando empezamos a trabajar el baño los diseñadores de ready-to-wear no lo hacían, así que me parece que la causa es que nuestro acercamiento fue diferente. Este tipo de prendas de baño eran de perfil muy funcional cuando estaba creciendo, así que la decisión de convertirlas en una extensión del armario femenino y del estilo personal de una mujer se me ocurrió de manera natural.

 

Deteniéndonos en el baño: aunque sus diseños son ciertamente románticos, investigan constantemente en cuestión de innovación de tejidos. ¿Hasta qué punto es importante la tecnología para Zimmermann?

En el despacho de diseño, mucho. Siempre hay algo nuevo que debemos tener en cuenta y nos esforzamos en encontrar la manera de aplicarlo, por inesperado que sea, a las prendas. Tratamos de avanzar en el modo de crear las piezas y sus detalles. Nos mantenemos fieles a la esencia de la firma, pero este aspecto crea áreas para lo nuevo y cosas estimulantes.

 

Además de la variedad diseño, ¿qué han aportado al mercado de la moda de baño?

Desde que empezamos le hemos dado un sentido de moda, la idea de que los bañadores son moda y que son tan importantes para quien los lleva como un vestido o cualquier otra pieza de ropa. Fue crucial para nosotras darnos cuenta de que era lo que las mujeres querían.

 

¿La compradora de baño es la compradora de ready-to-wear y viceversa?

Sí, creo que saltan de una cosa a otra. Creo que nuestra ‘chica’ no tiene siempre algo específico en mente; simplemente busca esa prenda o ese bikini con el que tiene una conexión emocional.

 

Las colecciones Resort están íntimamente ligadas al armario vacacional, pero cada vez son más importantes en concepto de ventas. ¿Qué opina de la velocidad y el volumen de opciones que ofrece la industria últimanente?

Nosotras disfrutamos muchísimo creando el Resort, porque está muy relacionado con los cimientos de la firma. Creo que vemos la temporada de manera más tradicional, como una colección para la clienta viajera que desea una escapada. Es un punto de partida muy divertido para crear. Los clientes quieren novedades todo el tiempo y no tengo ningún problema con eso, pero no es fácil pasar de una colección a otra o, siendo realistas, ¡trabajar en dos colecciones a la vez! Pero nos encanta nuestro trabajo, así que lo hacemos y encontramos la manera de inspirarnos siempre.

 

Esa velocidad tiene que ver con el sistema de las tendencias. ¿Qué opina sobre ellas? ¿Le parece importante seguirlas?

No las sigo de manera consciente, no es mi concepto de diseño y no tiene sentido para Zimmermann. Mientras diseñamos, consideramos los detalles y técnicas que nos gustan y que funcionan. Aunque avanzar es vital, creo que es más importante construir y mejorar a partir de la colección anterior más que seguir lo que sea que está ya ahí fuera.

 

Zimmermann también ha sido definitiva a la hora de impulsar el desarrollo de la industria de la moda australiana. ¿Cómo ha cambiado en estos casi treinta años?

El paisaje es irreconocible comparado con aquellos primeros días. Siempre ha habido talento para el diseño en este país, pero creo que la distancia física con el resto del mundo echaba a la gente para atrás. Pero el planeta se ha hecho más pequeño y el apetito por firmas de moda de lugares inesperados más grande.

 

Algunas firmas conocidas se han aventurado en el mundo de la moda masculina en los últimos meses. ¿Se lo plantea?

No tenemos planes más allá de la pequeña cápsula de verano que tenemos a la venta en tiendas seleccionadas y online. Queríamos hacer algo divertido para la apertura de la tienda de Saint-Tropez y pensamos: ¡un detallito para los chicos!

 

¿Cuál ha sido el momento más surrealista de este viaje?

Ha habido muchos a destacar, pero lo que más es lo feliz y extremadamente afortunada que me siento por poder hacer algo que me encanta y que me deja poner en práctica mi libertad creativa. En ese sentido es surrealista para mí si pienso que cuando empecé me parecía imposible.

 

¿Y la lección más importante que ha aprendido?

A esforzarme y animar a mi equipo a que se esfuerce para llevar a las cosas al punto creativo que quiero.

 

Cuando hablamos del armario de verano, nada es más fuerte que un vestido. ¿Cuál es su favorito?

Me encantan los de voile y encaje... ¡Puedes ponértelos con zapatillas o botas!

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