El regreso de la fantasía - L'Officiel España
Moda

El regreso de la fantasía

Valentino echó el cierre (y qué cierre) a cuatro días de desfiles de alta costura que nos han demostrado (a nosotros y a París) que no hacen falta diez días para que una semana de la moda merezca la pena.
Reading time 2 minutes

Si algo nos ha quedado claro desde que Pierpaolo Piccioli se quedó a sus anchas en Valentino es que sabe ingeniárselas solo. Para esta temporada, la del otoño que está por venir, se imaginó la alta costura de la casa italiana como las ilustraciones que acompañan las leyendas de la mitología griega. A todo color y a todo volumen (¿quién quiere términos medios si de lo que hablamos es de costura?), se trata del tipo de colección que no necesita de explicación ni de referencia. 

¿Sabes lo que pasa con la costura? Que es de quien la hace. No de quien la compra ni de quien la diseña, sino de quien da la puntada. Porque cuando dedicas tantas horas y tanta atención a una cosa acabas adueñándote de ella, y aunque nos hemos empeñado en que lo que salvaría la industria era un par de zapatillas, resulta que la solución era la costura. Que en un momento en que el “ahora” acaba con la sensación de deseo en lo que tardamos en hacer clic, lo mejor que nos puede pasar es que el objeto de nuestro anhelo sea tan aspiracional que ni nos planteemos satisfacerlo. Y es que, permíteme recordártelo, el verdadero deseo es eso. 

 

Este Valentino, que hace que se le escape la lagrimita al diseñador que le da su nombre, es con el Margiela de Galliano (y salvando las distancias) la última fantasía que le queda a la industria, y a eso no hay quien le ponga ni cifra ni precio. Porque el ojo inexperto verá aquí capas de enormes volúmenes y vestidos de corte romántico, pero lo que recorrió la pasarela fue un acto de atrevimiento propio de quien está dispuesto a jugárselo todo a una mano. 

/

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas