UNA cosa es sagrada cuando se habla de amor: su monopolio está a nombre de París. La ciudad de los enamoramientos, de la luz, de los sueños y las primera y nunca últimas oportunidades. La moda, que es el amor de las grandes firmas y de sus grandes directores creativos por el arte de vestir, en su sentido más poético, también torna su forma en la capital francesa. Esto siempre ha sido así, es y será. Salvo si la regla viene a romperla la firma de moda que desde el marzo pasado ha hecho que el mismísimo Hotel Ritz de París de la Place Vendôme (lugar al que vuelven en este mes de septiembre) dejara su espacio para que Àcheval Pampa desplegara toda su hermosura gaucho-chic, sin duda, el mejor escaparate para que periodistas y compradores tomaran contacto con esta recién nacida. Sofia Achaval de Montaigu y Lucila Sperber son las dos argentinas enamoradas de la Pampa (la región que se sitúa entre Argentina, el sur de Brasil y Uruguay) al mando de esta aventura y que, emocionadas por la grata realidad que está cogiendo su sueño, siguen trabajando duro para que esta firma de inspiración en los vaqueros de la zona traspase las fronteras latinas y llegue al conocimiento de las europeas. Lo están consiguiendo, y es que hay ciertos compoenentes en esta firma que nos resultan familiares, como los aires al Saint Laurent de los años setenta que inundan sus prendas. La idea es dar al cliente el lujo y el glamour que buscan al vestir pero con un sello muy personal: corte masculino válido para ellas, y para ellos, confección uruguaya con las mejores materias primas del mundo y el tan caracteristico cuero argentino que dé vida a complementos y accesorios. Una firma pensada para la mujer internacional, que trabaja y se divierte, y para el hombre contemporáneo y elegante. Una mezcla de conceptos con la que se pretende dar otra salida a la ropa de trabajo, claro, mejorando su estética para hacerla más cómoda y fácil de vestir en el día a día; una labor que requiere, sin duda, de una cuidada y transparente estrategia de negocio basada en un producto versátil que mantenga el recuerdo vivo de un origen concreto pero europeizado y adaptado a las tendencias actuales de un continente, al menos, geográficamente alejados, aunque, viendo las colecciones que la firma argentina ha puesto en circulación, no estamos tan dispersos como se pueda llegar a pensar. Àcheval Pampa está en las personas que portan un estilo fluido.
Desde la Pampa con amor








