Los cristales han jugado un papel clave en el aspecto espiritual de las sociedades a lo largo de la historia debido a sus propiedades únicas y su calidad estética. Y no es de extrañar: son fuente de frecuencias vibratorias que alteran la energía de su entorno. Dependiendo de sus propiedades, los cristales pueden mejorar la energía de una reunión social o aumentar el flujo creativo cuando se usan, transportan o colocan en lugares específicos. Erykah Badu, Ezra Miller y Bella Hadid son solo algunas de celebridades que los utilizan en su vida cotidiana, cada uno en un nivel diferente.
Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es lo versátiles que son. Diferentes cristales tienen diferentes propiedades que, a su vez, tienen diferentes energías. Los colores del arcoiris son una herramienta sencilla para categorizarlos. Cada color corresponde a uno de los siete chakras e influye en la energía gobernada por ese chakra. Por ejemplo: un cristal verde, como la fluorita, afecta el chakra del corazón, que trata con el amor, la empatía y las relaciones. Las piedras de colores intermedios impactan múltiples chakras. Mientras tanto, los cristales negros, blancos y rosados ofrecen protección general, claridad y amor. Además, los cristales tienen atributos que se alinean con los doce signos astrológicos.
Piensa en los cristales como un sistema de soporte que devuelve energía a tu vida. Tienen efectos similares a las afirmaciones y los talismanes: encarnan una intención.
Es importante tener en cuenta el cuidado de los cristales a medida que se vuelven parte del trabajo espiritual de cada uno. Durante el uso, los cristales pueden recoger energía estropeada de su entorno que puede atenuar su efecto. Para recargar los cristales, colócalos a la luz del sol durante 24 horas. Para limpiarlos, bajo la luz de la luna llena.
El mejor consejo, sin embargo, es adoptar un enfoque holístico de los cristales. Considera las propiedades y energías de la piedra además de tus propias intenciones y metodología. Ten a mano un cristal azul en el lugar de trabajo para fomentar la expresión y la claridad, un cristal rojo en casa para la conciliación y un cristal amarillo en el bolsillo para sentirte sociable. Los cristales son herramientas, y depende de cada individuo implementarlas en su vida.















