Destino Watergate Hotel - L'Officiel España
Lifestyle

Destino Watergate Hotel

La glamurosa rendición al escándalo más sonado de Washington celebra 50 años abriendo las puertas de un hotel de lujo.
Reading time 8 minutes

La glamurosa rendición al escándalo más sonado de Washington celebra 50 años abriendo las puertas de un hotel de lujo.

“Buenas noches, he pedido este tiempo en la radio y la televisión esta noche con el propósito de anunciar que hoy hemos llegado a un acuerdo: terminar la guerra y traer paz con honor en Vietnam”. La voz, entre nasal y enlatada, del expresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, suena al otro lado del teléfono mientras la operadora transfiere la llamada. Es un día primaveral en Washington D.C. y estamos llamando a un hotel con nombre de escándalo: Watergate. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez del episodio que en 1972 causó la dimisión del presidente estadounidense? Más de un año antes, la chispa que encendió todo el proceso arrancó cuando cinco hombres se infiltraron en el Comité Democrático Nacional llevándose consigo un buen número de documentos clasificados. La sede central del partido estaba situada en las oficinas del complejo Watergate, un conjunto de cinco edificios nuevos frente al río Potomac.

Antes de que su nombre se viera ligado al escándalo, Watergate había nacido con ansia de ser un núcleo autosuficiente y lujoso de apartamentos, jardines, oficinas, zonas de tiendas e incluso un hotel, para la élite que rodeaba el Capitolio estadounidense. En el centro del complejo, el Watergate hacía sus pinitos como el escenario de moda para citas entre políticos y actores. Las paredes del sinuoso y circular edificio transmitían el glamur posmoderno del arquitecto italiano Luigi Moretti, el hombre que entre la tradición y la innovación se había erigido como el estandarte de la identidad arquitectónica del país norteamericano. Pese a sus vistas panorámicas, el lujo y el champán, la época dorada del Watergate se esfumó del mismo modo que la cortina de humo del ámbito político, y tras pasar por varias manos, el edificio cerró y cayó en el olvido hasta que la empresa Euro Capital Properties se fijó en él. En Septiembre de 2016, 125 millones de dólares después, el hotel abría sus puertas con el fascinante trabajo del arquitecto y diseñador Ron Arad en su interior. “Fue su nombre lo que nos llamó la atención al principio”- dice Rakel Cohen, vicepresidenta de diseño y desarrollo de la compañía, quien recuerda como, en su primera visita, encontró un edificio desgastado, oscuro y casi triste. No fue hasta que se asomaron a la azotea con sus fascinantes vistas al río cuando se “enamoró” de las sinuosas formas del Watergate. “Vimos el potencial de devolver al hotel un estado merecedor de una de las mejores direcciones de Washington. Con su diseño y la localización, sabíamos que podríamos hacer algo increíble con él”. Cohen explica que la suya no es la primera renovación del hotel, pero sí la primera en aprovechar su arquitectura original. “Está registrado históricamente y trabajamos conjuntamente con la Comisión Estadounidense de las Bellas Artes y el Servicio de Parques Nacionales, entre otros”.

“Vimos el potencial de devolver al hotel un estado merecedor de una de las mejores direcciones de Washington. Con su diseño y la localización, sabíamos que podríamos hacer algo increíble con él” Spa de aniversario

El arquitecto y decorador del hotel, Ron Arad (Tel Aviv, 1951) reconoce públicamente que la sola mención de un proyecto ligado al escándalo Watergate fue lo que le sedujo en un principio, si bien respetar el estilo original ha sido parte fundamental del reto. El desafío estaba en honrar la estética modernista de Moretti de manera contemporánea y atemporal, respetando las restricciones históricas a la hora de hacer reformas. Arad reforzó las ideas curvas del edificio, además de subrayar la durabilidad de los materiales. Se aprovecharon todas las ventanas con vistas al río cuidando cada detalle, hasta el Whisky Bar que abraza el elemento infame, furtivo y envuelto en humo de los encuentros a altas horas de la noche entre políticos. ‘The Next Whisky Bar’ (un guiño al tema de The Doors) es un espacio brillante gracias a los reflejos que produce la luminosa pared compuesta de 2.450 botellas de whisky marca Arad. La atmósfera retrochic se aprecia incluso en la elección de la vestimenta del personal, cuyos uniformes han sido diseñados por la diseñadora de vestuario de Mad Men, Janie Bryant. Este año, para la celebración de su 50 aniversario, el Watergate Hotel ha abierto las puertas del suntuoso Argentta Spa. Además de eventos durante todo el año, se ofrecen varios paquetes para quienes deseen disfrutar del lujo más exclusivo.

El especial 50.000 dólares (en honor de los 50 años) incluye un mínimo de tres noches en la suite presidencial, albornoces personalizados, degustaciones privadas, champán y tratamientos especiales en el spa, tickets para un espectáculo en el Kennedy Center así como un tour privado en helicóptero. “Hemos programado una selección especial de experiencias para celebrar esta fecha con estilo, y estamos deseando recibir a nuestros huéspedes otros 50 años en este hotel icónico”, afirma Rakel Cohen.

Adiós a la 214

Según publicaron Bob Woodward y Carl Bernstein en el diario Washington Post en su día, cinco años después de la apertura del hotel original, los cinco hombres que se infiltraron en la sede del DNC se registraron en las habitaciones 214 y 314 del Hotel Watergate con nombres falsos, y “cenaron langosta juntos en su restaurante” la noche antes del incidente, el 17 de junio de 1972. Después de medianoche, se colaron en las oficinas del edificio contiguo. Cuando la policía rastreó las habitaciones del hotel donde se habían alojado, encontraron miles de dólares en billetes de 100, y un cheque firmado por E. Howard Hunt, exagente de la CIA que finalmente fue declarado organizador de la trama. Durante años, después del suceso, se hizo común entre los clientes del antiguo hotel llevarse sin permiso objetos de sus instalaciones. Un albornoz, una agenda, cualquier elemento con el logotipo del Watergate valía... Hoy, el hotel hace discretas referencias a su pasado. Los lápices de propaganda dicen: “Robé esto del Hotel Watergate” (I stole this from the Watergate Hotel), y el teléfono de atención al cliente (1-844-617-1972) recuerda la fecha del evento. En las llaves de las habitaciones se puede leer: “No hace falta forzar la puerta” (No need to break in). Como colofón a todo el entramado de reminiscencia histórica, la voz de Nixon puede escucharse no solo a través de la línea de teléfono, sino también en los aseos: “No soy un ladrón” (I’m not a crook) se oye a través de las paredes. Cada rincón en el nuevo Hotel Watergate rezuma una equilibrada mezcla de estilo y llamadas al pasado, pero ya no es posible pasar un noche en la 214. Eso sí, ahora el hotel cuenta con una suite presidencial con vistas al río y Georgetown por unos 12.000 dólares.

El secreto mejor guardado

A parte de tanto revival, la verdadera estrella del establecimiento es curiosamente una parte del edificio que nunca se había abierto antes al público: el bar en la terraza de la azotea con las fantásticas vistas al río. Es el lugar perfecto para disfrutar del hotel aunque no estés alojado en el mismo, abarca prácticamente toda la planta del edificio y puede acoger hasta 350 personas. El Top of the Gate, del que ya dicen que tiene las mejores vistas de Washington, ofrece un buen número de cócteles: desde el Gin-N-Thyme con té helado de camomila y sirope de miel y violetas hasta el Pick Me Up, con una mezcla de té verde y tequila con chili. Con 16 vinos disponibles por copa, hay precios para casi todos los bolsillos: champanes y bourbons que rondan los 350 dólares o una cerveza Heineken, que cuesta nueve dólares. ¿Será suficiente el eco del pasado para que el nuevo Watergate se avance de una vez por todas en el horizonte de Washington? Watergate Hotel ha llegado como siempre causando sensación, al igual que lo hiciera en su día el diseño original del edificio Moretti, que según él simulaba las velas de un velero. Hasta Carl Bernstein, autor de Todos los hombres del presidente y uno de los periodistas que descubrieron la trama Watergate, dio su opinión al New York Times: “Esperaría que pongan una copia de nuestro libro o algún otro título respetable de la Historia en el cajón, en vez de una Biblia para que la gente pueda saber lo que realmente sucedió”. Comprobar el contenido de uno de esos cajones, queda a tu disposición...

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas