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Por qué el desayuno es bueno para adelgazar

Te levantas, te das una ducha, te vistes y vas a la cocina, pero eso de preparar el desayuno tan temprano no va contigo… ERROR.
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Te levantas, te das una ducha, te vistes y vas a la cocina, pero eso de preparar el desayuno tan temprano no va contigo… ERROR. Es la primera comida del día, la que nos aporta las fuerzas suficientes para afrontar toda una jornada de trabajo y, además, es una buena forma de mantenerse delgado, ¿sabes por qué? Si te decimos que el desayuno es la comida más importante del día, seguramente no te estemos descubriendo nada nuevo. Es más, lo tendrás grabado a fuego en tu cabeza desde que eras pequeña y tu madre te plantaba el vaso de leche y las tostadas delante, aunque a veces, por mera cuestión de pereza, lo dejábamos de lado. Y es que a esas horas de la mañana, con el frío que hace y lo dormidas que aún estamos, ponerse manos a la obra con la preparación de un desayuno que nos guste es una cuestión que se plantea, cuanto menos, complicada. Y es por eso que muchas veces tiramos de un café rápido o unas tostadas mal hechas. Pero desayunar es algo que va más allá de disfrutar de la comida, de llenar el estómago o de una rutina a la que someterse. El mero hecho de consumir un buen desayuno nos ayuda, no solo a tener energía para el resto del día, sino también a mantener nuestro peso. Piénsalo… Llevas desde la noche anterior sin comer y, aunque hagas un break a media mañana con tus compañeros de trabajo, hasta el medio día no volverás a probar bocado. Y tantas horas sin consumir alimento alguno, créenos, no es nada bueno, pues cuando no comemos, el cuerpo tira de los azúcares que conserva, lo que hace un efecto rebote que puede aumentar nuestros niveles de grasa. Malo, malísimo. Sin embargo, si por las mañanas te acostumbras a dedicarte una media de 15 minutos para un buen café, unas tostadas y alguna pieza de fruta, notarás cómo tu cuerpo te lo agradece. Tendrás más fuerza para andar de un lado a otro, rendirás más en el trabajo y, lo que es mejor, perderás todo con ese movimiento. Además, está demostrado que si desayunamos bien, lo que se considera ‘bien’ de verdad, llegamos con menos hambre a la comida. Es así como podemos permitirnos el lujo de controlar un poco más lo que consumimos a medio día y así, claro, se pierde peso, amigas. ¿Alguna objeción?

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