Hommes

Vulnerabilidad y represión masculina según Danshan

Es incomprensible que disfrutando de tanta libertad de la que, en teoría, disfrutamos y viviendo en la modernidad de la que tanto nos gusta presumir, todavía haya culturas en la que las desigualdades y los desequilibrios campan a sus anchas oprimiendo y coartando los derechos fundamentales del ser humano.
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Es incomprensible que disfrutando de tanta libertad de la que, en teoría, disfrutamos y viviendo en la modernidad de la que tanto nos gusta presumir, todavía haya culturas en la que las desigualdades y los desequilibrios campan a sus anchas oprimiendo y coartando los derechos fundamentales del ser humano. Por ello, nos supone una gran alegría cuando, por ejemplo, en China se termina con la política de ‘un niño por familia’ que durante la segunda mitad de los 70, y hasta la actualidad, se ha venido ejecutando, impidiendo que una pareja pudiera tener más de un niño. Décadas en la que tener una niña (en vez de un niño) era una noticia bastante terrorífica, teniendo en cuenta los parámetros de predominancia masculina en los que la cultura china se asienta y que no provocó otro cosa que el infanticidio o el abandono se practicasen masivamente. Eso, o que muchas niñas fueran educadas, vestidas y tratadas como niños como si estuviéramos repitiendo el argumento de la película Yentl, en la que solo siendo varón se podía acceder a la educación en la Europa Oriental de principios del siglo XX. ¿Una niña tratada como un niño? Así se sintió durante muchos años Danxia Lu, educada como un chico pese a que ella quería lucir vestidos de princesa. Una mujer que, en la actualidad, no solo se ha reafirmado como feminista sino que funda, junto a Shan Peng Wong, Danshan, marca masculina de ropa que plantea ideas como la identidad y género, en un momento en el que parece que miramos demasiado atrás, cosa que ciega nuestro futuro. Recién graduada en Central Saint Martins y apostando por sacar a relucir la vulnerabilidad, la sensibilidad, en una palabra, la parte más sentimental del hombre, Danshan nos descubre a un hombre para el que sentirse hombre nada tiene que ver con la ropa que se pone encima. De este modo, su armario se feminiza, se sofistica, se enfrenta a la crítica constante de quien se cree en la necesidad de tener que catalogar o de clasificar según unas reglas autoimpuestas que culpabilizan a aquel que se sale de la supuesta normalidad. Un espíritu que este equipo lleva hasta el límite con prendas que rompen convencionalismos, tejidos que tiran por tierra la idea de masculinidad que nos han hecho creer y que se libera, de una vez, de una dictadura en la que parecía imposible elegir entre más de un camino. Punto en el que se equilibra la opresión que siente una mujer a la dificultad del hombre por sacar lo que lleva dentro y a través de la cual comenzamos a vivir la diferencia. ¿Quieres conocer su colección?

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