Jean Marc-Valleé, de Dallas Buyers Club a Big Little Lies - L'Officiel España
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Jean Marc-Valleé, de Dallas Buyers Club a Big Little Lies

Con Dallas Buyers Club se ganó a la industria de Hollywood y se asentó en Los Ángeles para pasarse a la televisión con Big Little Lies, pero Jean Marc-Valleé no se olvida de su verdadero lugar de origen: Canadá.
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Con Dallas Buyers Club se ganó a la industria de Hollywood y se asentó en Los Ángeles para pasarse a la televisión con Big Little Lies, pero Jean Marc-Valleé no se olvida de su verdadero lugar de origen: Canadá. Siente debilidad por los antihéroes y busca siempre una pizca de humor en la tristeza. El cineasta canadiense Jean-Marc Vallée sabe que con cada nuevo proyecto que acepta debe adaptar su estilo de vida durante, al menos, un año entero. Cumplidos ya los 50, no está dispuesto a dar muchos pasos en falso. Por eso reconoce que fue una opción arriesgada el decir sí a tres guiones seguidos, que le han mantenido encerrado en un estudio de rodaje y en una sala de montaje durante cuatro años sin apenas respiro. A pesar de la contradicción, el resultado bien le ha valido la pena. La triada formada por Dallas Buyers Club, Wild: Alma salvaje y Demolición le han situado entre los directores de cine que más atención despiertan en la industria. Si un estreno viene acompañado de su firma, se coloca de forma automática en la lista de obligaciones cinéfi las de la temporada. El cansancio ha tomado todo su cuerpo cuando nos encontramos con él. Es el responsable de una pausada cadencia en su habla. “He de decir que ando con el cerebro algo fundido. He aprendido que puedo intentar ser Superman, pero no lo soy en absoluto”, dice a modo de disculpa. También reconoce haber pagado un peaje psicológico al involucrarse, como hace siempre en su cine, en historias que nunca abordan temas ligeros. El humor termina salvando el día. “Quizá no suela hacer comedias, pero siempre recurro al humor. En todas mis películas encontrarás un guiño en medio de un gran drama”, advierte el director. “No puedo hacer películas sobre la muerte o la enfermedad terminal si no arranco una sonrisa a los personajes y al espectador e incluso a mí mismo, que tengo que desarrollar la historia y darle vida sin deprimirme. De hecho, uno de los factores determinantes para que un guion me gane y desee rodarlo es que, en algún momento, me haga reír”, confiesa. Para su siguiente película, en cambio, habrá que esperar y no precisamente porque él se haya negado a seguir un ritual que antes se tomaba con más calma. Desde hace años, sueña con rodar la biografía de la cantante Janis Joplin, la integrante del club de los 27 más desconocida para el público actual. El borrador del guion que repasa su vida está pasando a la leyenda de Hollywood, tras llevar lustros paseando por los despachos de Los Ángeles. Pero a él no le importa y se ha puesto a escribir sin que los estudios hayan dado luz verde al proyecto. Lo hace con la actriz Amy Adams en su cabeza. Ella ya aceptó en su día la propuesta del director y él sigue intentando que el deseo de ambos se haga realidad. “Con ‘Dallas’ pasó lo mismo, hubo que esperar años y años, dos décadas de hecho. Hay mucha gente poniendo dinero en la película sobre Janis, pero todos quieren asegurarse antes de que van a recuperar su inversión… Son cosas que el público en general desconoce. Por fortuna, el espectador se centra solo en disfrutar el resultado final, pero hay mucha pelea financiera antes de que la magia ocurra”, lamenta. Imagen: Gettyimages El parón forzado que parecía que iba a solucionar sus problemas de agenda no está siendo tal. Aprovecha el tiempo libre para preparar su salto a la televisión, que le mantiene hasta 11 horas al día tras la cámara. Cualquiera diría que se ha convierto en un adicto al trabajo. También viaja por el mundo aceptando homenajes por una carrera que despegó de forma definitiva con C.R.A.Z.Y. en su idioma de nacimiento, el francés. La historia sobre un adolescente de los años 70 que reprime su homosexualidad para no romper la relación con su padre nos puso en la pista sobre la particular huella de autor de Vallée: “Siento debilidad por los desamparados que, a pesar de todo, intentan buscar la felicidad sea como sea”, admite en Cabo San Lucas (México), cuyo festival de cine repasa su trayectoria. El sol en el exterior es intenso, pero parece que no le ha tocado ni un solo rayo en su piel desde hace mucho tiempo. Muy pocas veces un director o un intérprete de éxito en Hollywood va a contar la verdad de cómo ha sido la relación con sus compañeros durante el tiempo de rodaje. Suele ser una pregunta malgastada, porque en la respuesta edulcorada todos resultan brillantes, talentosos y fáciles de llevar, dentro de la dictadura de lo políticamente correcto que se impone en la industria del cine. Todos tienen asumido que el talante es tan importante como el talento para triunfar en ella. De Jean-Marc Vallée, en cambio, se puede esperar cierta honestidad que no resulta necesariamente brutal. No No le importa admitir que él es el responsable del Oscar de Jared Leto y Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club, la cinta en la que los dos componen una amistad improbable entre un cowboy y un travesti, ambos enfermos de VIH. Lejos de una crítica, la forma tan natural de hablar de lo imperfecto que fue su proceso de trabajo conjunto demuestra auténtico respeto por ellos. “Tuve mucho trabajo intentando bajar los pies a la tierra de Jared y Matthew. Algunas estrellas tienden a sobreactuar y, en concreto, estas dos estrellas comenzaron el rodaje por las nubes. Era todo un festival de tics y movimientos forzados. Y eso no era precisamente lo que necesitaban sus personajes ni el texto que teníamos entre manos. Los primeros días les hice repetir las tomas una y otra vez. Pensé que el resultado iba a ser tan malo que no iba a volver a dirigir una película nunca jamás en mi vida”, recuerda con total parsimonia. La historia la confirma el propio Jared Leto con la misma naturalidad. “Yo era un actor siempre en paro hasta que conocí a Jean Marc. Él me hizo un ganador. Tengo claro, y no me importa reconocerlo, que mi Oscar se lo debo a él. El tipo es una de esas personas capaces de ejercer tal influencia en las cosas que hace y en las personas con las que trata que consigue que cambien para siempre”, reconoce el actor, catapultado ahora a la primera fila. Vallée recuerda en cambio que Leto se ganó el papel por méritos propios. Se conocieron a través de Skype, mientras el canadiense peleaba por encontrar al intérprete capaz de atreverse a ser un travesti, adicto a las drogas y que tiende al trapicheo. Cuando activó la cámara, Leto llevaba puesto un vestido, una peluca femenina e intentaba seducirlo con lápiz de labios rojo, recuerda el cineasta. “No salió del personaje durante toda la conversación. Eso me impresionó. También que de verdad se empeñara en seducirme a través de Skype”, cuenta. Imagen: Gettyimages “Suelo reaccionar ante los personajes que se encuentran en situaciones extremas y fuera de lo común. Es algo que me conmueve y me engancha. Los antihéroes son personas que tienen que luchar y que sufren en el proceso; que se sitúan de forma casi permanente fuera de su zona de confort. Con sus conflictos, sus odiseas personales, son capaces de llenar una narración de muchas horas. Por eso están tan de moda en el cine y la televisión que se hace ahora”. Aunque protegido desde la silla del director, él suele acompañar a sus personajes en ese viaje más allá de los límites de la comodidad, al escoger contar historias tan particulares y proyectos con los que tiene que bregar mucho para que salgan adelante. “Lo que hago no son comedias románticas al uso ni presentan situaciones comunes, aunque sí sentimientos universales”, defiende. Sus palabras encajan a la perfección con su último personaje protagonista. En Demolición, Jake Gyllenhaal interpreta a un exitoso hombre de negocios que enfrenta un trastorno de adaptación cuando enviuda de forma repentina. Con sus emociones bloqueadas, necesita desmontar y destruir toda clase de objetos de forma compulsiva. De nuevo, tuvo que esperar años para convencer a la gente adecuada de que la historia merecía ser contada en la pantalla grande. Entre medias, apareció Reese Witherspoon pidiendo su ayuda en su propio caballo de batalla, el de adaptar Wild: Alma salvaje. Es la historia real de Cheryl Stratyed, una mujer que decidió recorrer sola y a pie más de 1.600 kilómetros a lo largo de Estados Unidos, en busca de una paz interior que había perdido en su vida. La actriz buscaba que el director diera forma a un relato que, por fuerza, le sonaba familiar y que además le facilitara otro Oscar a su carrera. A punto estuvo de conseguirlo (quedó nominada) y, de paso, confirmó el talento de Vallée para guiar a sus actores. Imagen: Gettyimages Dice que su secreto no es complicado. “Siempre les aconsejo que se enfrenten a mi cámara con la premisa del menos es más”. Sus intérpretes confían en él. Witherspoon, quien siempre tiene la última palabra en sus decisiones profesionales al tomar también el papel de productora en sus trabajos, ha vuelto a llamar a su puerta para que se encargue de todos y cada uno de los episodios de la miniserie de la HBO Big Little Lies. Aunque su nombre francocanadiense puede desmentirlo sin mucho esfuerzo, Jean-Marc Vallée está acostumbrado a que, al trabajar en Estados Unidos con estrellas de Hollywood, buena parte del público ni siquiera repare en que tras sus películas se esconde el talento de un canadiense. Es un problema de identidad que a él no le ofende en absoluto. “Al final, lo que realmente me interesa es que la historia que he rodado se dé a conocer, más que hacer patria. La película es más importante que mi ego profesional”, argumenta. En un momento de la conversación, reflexiona e insiste en que no quiere parecer desagradecido cuando se lamenta por el cansancio. “Aunque me queje, estoy disfrutando de un gran momento de mi vida. Me alegra el estar tan activo y haciendo el tipo de proyectos que estoy haciendo, explorando mi instrumento de trabajo y las herramientas de las que dispongo. Me comprometí a invertir mi tiempo en cosas bellas y hasta el momento lo he cumplido”.

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