The Omar está abierto todo el día y la oferta es distinta dependiendo del momento. Para desayunar hay opciones clásicas como la tostada de mermelada casera y mantequilla ahumada, una amplia selección de bollería o los huevos ya sean en tortilla, fritos, revueltos, poché o benedictinos. Para merendar, piezas de bollería casera como el cruffin relleno de limón, el cinnamon roll o las palmeras, y tartas que varían a diario.
En cuanto a la carta de comida de The Omar, algunas propuestas recuerdan a Fismuler aunque en formatos más pequeños e individuales. Para empezar, una divertida selección de snacks compuesta por pequeños bocados como el bocata de oreja brava; siguen los entrantes como tarta tatin de puerro joven con trufa, una terrina hojaldrada de lengua y foie o un arroz ahumado de pollo Lumagorri. Pescados como la merluza frita con salsa verde y wasabi o el calamar de anzuelo parrilla con endivias y carnes como la codorniz horneada en costra de pan ácimo o la chuleta de cerdo ibérico y mantequilla de Espelette. Y de postre, una selección de tartas caseras expuestas a la vista del comensal.
La carta de vinos de The Omar sigue una filosofía muy similar a la cocina, desprende energía positiva y es sensible a los movimientos de sostenibilidad, a lo artesanal y al respeto por el producto. Se han buscado elaboradores inquietos, incombustibles, creativos y minuciosos, haciendo también hincapié en mujeres elaboradoras, que cada día son más y que juegan también un papel clave en el sector. Todas las botellas de la carta albergan una historia que contar, emociones, perspectivas y momentos únicos tanto del panorama nacional como una selección muy representativa de vinos internacionales.
Detrás del obrador está Laura Belza, una joven apasionada de la panadería y la bollería artesanal, que cada día amasa con sus manos los panes y los bollos de The Omar. Es la primera mujer en Madrid que ha obtenido el Máster en Panadería Artesana de Excelencia, en la prestigiosa escuela Baking School Barcelona Sabadell. Laura prepara a diario cinco variedades de pan (baguette, chapata, hogaza, rugbrød y pasas y nueces) y unas diez variedades de bollería, siempre bajo la misma premisa: sencillo y rico.
El interiorismo de The Omar está firmado por Arquitectura Invisible y para su diseño han buscado elementos que transmitan artesanía, austeridad y pulcritud. Maderas nobles, superficies de mármol y azulejos blancos recrean esos espacios de trabajo de la cocina y el obrador y se mimetizan con el comedor para crear un ambiente cálido y agradable.