Cultura

No hay dos sin tres

Tenemos la respuesta a la pregunta del millón: ¿Cuántas veces puede ser reinventado el bolso icónico de una firma? En el caso de 'Lady Dior' de Christian Dior, tantas como artistas haya en el mundo.
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Si hay una fecha que marcó un antes y un después en el calendario de la maison francesa es, sin lugar a dudas, 1994. Aunque, pensándolo mejor y tirando de hemeroteca, tal vez, el año 1995 y una exposición en París sirvieran de estrellato a esta firma en materia de accesorios. O de uno en concreto. La primera fecha corresponde al año de confección de este bolso de Christian Dior, por aquel entonces llamado Chouchou, pero la segunda fecha tiene que ver más con su conversión en icono; y fue la inauguración de una exposición sobre Paul Cezanne, en el Grand Palais de París, el lugar escogido (involuntariamente) para la puesta de largo de este complemento. Si hay que buscar responsables, las miradas se centran sobre la princesa Diana de Gales. Fue ella la que nos invitó a experimentar el flechazo que hoy sentimos por este bolso al recibirlo como regalo de manos de la primera dama de Francia de aquel entonces., Bernadette Chirac. Desde ese momento, la admirada de la opinión pública se convirtió así (y otra vez de manera involuntaria) en la perfecta embajadora de Lady Dior, nombre que adquirió este complemento en honor a la princesa. Enamorada de cada detalle de este bolso, mandó hacerlo en todos los colores y tamaños, abriendo la veda de las reinvenciones. Un mismo accesorio, muchas opciones. 

No es de extrañar que un bolso que nació del arte en aquella exposición en el Grand Palais de París, 21 años después se haya convertido en un objeto artístico abalado por la propia firma. Fue en 2016 cuando nació la idea más innovadora de Christian Dior con el modelo Lady Dior como protagonista, mezclando alta costura con arte. Comienza en estos años Dior Lady Art, el proyecto que da carta blanca a artistas de diferentes disciplinas para crear sus propias interpretaciones de este clásico, en colaboración con los artesanos de la firma. La aventura, que cumple su tercera edición, cuenta este año con una artista invitada de excepción: Mickalene Thomas, cara indiscutible (con el permiso de Lady Dior) de Dior Lady Art #3

“El carácter único y extraordinario de las obras de arte (...) hechas a mano, por manos humanas, cuyo valor sigue siendo insustituible puesto que dotan a todo lo que crean de cualidades que una máquina nunca podrían darles: poesía y vida” Christian Dior

Con un eje motriz en cada edición, la más reciente rinde homenaje a la feminidad. La artista, formada en las mejores escuelas de Estados Unidos, cuenta con una repercusión nacional e internacional en materia visual; es experta en la combinación de pinturas con referencias arte-históricas, políticas y pop-culturales, y su trabajo siempre está ligado a la búsqueda constante de la sensibilidad. Como no podría ser de otra manera para un artista. Y, como se aprecia en sus obras, a la plasmación del desafío que genera la belleza por definición y las representaciones estéticas de las mujeres.

Gracias a esta colaboración, el trabajo de Mickalene Thomas ya no sólo se encuentra en las colecciones permanentes de instituciones como el MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York), Whitney Museum of American Art, Seattle Art Museum o Hammer Museum, ente otros de su misma importancia. Ahora, Thomas también está presente en la alta costura con una reedición tan especial como su visión artística: la mujer como motivación, la explosión de colores como hilo conductor y el patchwork como materialización de la amalgama de ideas que la feminidad sugiere. Una nueva vida para Lady Dior que se confecciona esta vez con materiales como la organza, diferentes telas para el revestimiento de la armadura, bisutería en metal para las letras ‘Dior’ que culgan del asa y cristales negros, una propuesta que llega como edición limitada. 

Todo un abanico de posibilidades pensado para que los artistas puedan expresarse de forma libre, sin complejos ni restricciones, y den a la casa francesa el espíritu vanguardista por el que siempre ha sido conocida, admirada y seguida. Eso sí, sumando un rasgo identificador conseguido a través de este proyecto: no dejar nunca de trabajar en la ampliación de fronteras del saber y del conocimiento, la imaginación y la inventiva. A favor de alzar la voz de quienes valen y saben, claro, sacar todo el partido a las emociones. 

 

Entrevista Mickalene Thomas - Dior

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