Cultura

Hay vida después de la Gala MET: la exposición que lo explica todo

El homenaje al catolicismo no terminó con la gala.

Mucho se ha hablado estos días de la famosa Gala MET y su 48 edición. Un número que será recordado históricamente como el más sonado de todos los tiempos… Todas ellas relacionadas con la vestimenta de los invitados, pero esta fiesta tiene un fin más allá de los flashes, ¿para qué se celebra la Gala MET?

 

Pues ni más ni menos que una obra benéfica. Sí, como te lo contamos. Esta tremendísima, excéntrica y sonadísima gala que se celebra cada año a principios de mayo tiene un fin bueno, más allá de que todas alucinemos con los vestidos (a veces disfraces) de su larga lista de invitados, siempre formada por celebrities del panorama actual.

 

Y es que siempre da mucho que hablar con todos estos temas. Que si el tocado, que si el vestido, que si la pose… Pero este año ha caído la bomba sobre el imperio del arte. Y decimos el arte, aunque podríamos citar una gran variedad, porque es el tema principal que ocupa y ronda a toda esta parafernalia. Y es que la gala se celebra por un buen motivo, por el cuál todos los asistentes colaboran con el mundo del arte.

 

¿Por qué se iba a reunir a tal cantidad de artistas sino? Bien pensado. Bueno, pues como te contábamos, la gala se celebra anualmente para dar la bienvenida a una nueva exposición, obviamente acogida en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York. Supone la apertura de la misma, pero además, también supone una buena recaudación para que esta tenga un sentido y un sustento. Ya sabemos que todo en el arte, es cuestión de billetitos.

 

Y, como no podría ser de otra forma, este año la temática es el catolicismo. Reinventado por los diseñadores con más renombre del mundo, con una visión bastante particular. ¿Entiendes ahora lo de las vestimentas de alfombra roja, verdad? Todo por la buena causa de apoyar esta nueva exposición que ya está disponible desde el jueves, para todo el que la quiera visitar.

 

Cuerpos celestiales: la moda y la imaginación católica. Una colección en la que se exponen diseños inspirados en la religión, reinterpretados por las manos más artísticas de la alta costura, como John Galliano, Jean Paul Gautier o Valentino, entre otros. Y por raro que parezca, esta sonada exposición ha sido aprobada por el propio Vaticano que, incluso, ha prestado 40 objetos eclesiásticos de la Capilla Sixtina para completar la exposición. Verdad, bondad y belleza como tema de unión, resumiendo lo que, a fin de cuentas, ha sido el arte en sí toda la vida.

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