Victoria Beckham ya no tiene nada de <em>Wannabe</em> - L'Officiel España
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Victoria Beckham ya no tiene nada de <em>Wannabe</em>

La ex Spice Girl no reniega de su pasado como hacen muchas otras, pero sí está tan lejos de él que parece prehistoria.
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La ex Spice Girl no reniega de su pasado como hacen muchas otras, pero sí está tan lejos de él que parece prehistoria. La Posh Spice es ahora una de las diseñadoras que ganan premios y visten famosas... ya no tiene nada de Wannabe.

Desde pequeños llevamos escuchando aquél típico refrán que pronunciaban nuestras abuelas... “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. No vendré yo a contradecir el infalible refranero español, pero lo cierto es que, visto lo visto, no deja de ser una verdad a medias. Y, si no, observemos el enigmático e inefable caso de Victoria Adams, ahora Victoria Beckham, la diva de Harlow, Essex.

Cuando aún no era más que una entrañable pija mid-class de dudoso gusto, en su adolescente escalada al éxito, Vicky pensó que podía aprovechar su formación en canto y danza para empezar a meter la cabeza en el mundo del show business. Probó suerte en un grupo llamado Persuassion, pero el grupo no llegó muy lejos, así que Victoria, como en la película Flashdance, no cejó en su empeño de acudir a to- das las audiciones habidas y por haber hasta que se topó con el casting del que sería uno de los grupos femeninos más exitosos de la historia del pop. Un conjunto de laboratorio que pretendía ser la versión girly de célebres boybands como New Kids on The Block, Take That y Backstreet Boys. Hacía falta en él un extremo estereotipo por integrante: la deportista, la naif cute, la salvaje, la sex bomb y, por supuesto la pija fashion, encarnada a la perfección en la figura y gestualidad de Victoria Adams.

75 millones de discos después y siendo número uno en 41 países, Victoria Adams se convirtió en la quintaesencia del glamour de extrarradio. No tenía un estilo especialmente chic, pero ella creía que lo tenía y cuando realmente “te lo crees” es cuestión de tiempo que los demás empiecen a creer en ti también...

Tras un par de intentos infructuosos de emprender una carrera musical en solitario, vislumbró que dos hacían la fuerza, encontrando en su marido David Beckham la oportunidad ideal para crear un nuevo producto publicitario simbolizando la perfecta pareja fashionista. Desde que en 1997 conociese al popular futbolista hasta que se casase con él dos años después, Vicky pulió su imagen de chico sanote de Leytonstone que desayuna copos de avena hasta convertirlo en uno de los sex symbols masculinos más iconográficos de principios del siglo XX, gracias a ciertas dosis de metrosexualidad mezcladas con unas gotas de elegante macarrismo. Harta del olor a ajo de España, Victoria, ya con cuatro hijos, convenció a su marido para que se mudasen con toda la troupe a Beverly Hills, donde se dejaron fotografiar por paparazzi paseando junto a Tom Cruise y su entonces esposa, Katie Holmes.

Con una carrera musical muerta y enterrada boca abajo, Victoria supo aprovechar el tirón de icono masculino de moda de su marido para ella entrar en el mundo de la moda a lo grande.

Victoria era la Spice que no querías ser, pero ahora gana 30 millones de libras con su reconocida marca de ropa.

Tras unos primeros pinitos diseñando para Rock And Republic, se lanzó a la piscina de presentar la marca DVB (David Victoria Beckham, así de original). Hasta que decidió crear su propia firma Victoria Beckham. Decisión acertada teniendo en cuenta que dicha empresa ha experimentado un crecimiento del 2.900% en tan solo cinco años. Tras resultar ganadora del British Fashion Award a mejor firma del año, por encima de otros nominados como Stella McCartney o Tom Ford, llegó a facturar 30 millones de libras, que se dice pronto.

Realmente Victoria puede afirmar que ha logrado vivir de la moda y muy bien, además. Pero, ¿cómo se pasa de popstar a exitosa diseñadora? Todo es cuestión de proyectar. Victoria quiso ser alguien que en principio no era, pero lo deseaba con tanta fuerza, que acabó convirtiéndose en el personaje que en su día construyó. Porque, en realidad, ¿quién es más Victoria? ¿la que fue o la que es ahora? Cuando quieres ser alguien, ese ideal puede llegar a ser más tú que tú mismo...

A veces, solo a veces, cuando la mona se viste de seda, deja de ser mona.

Victoria con ocho años (1982) como dama de honor en la boda de Ian Ellery.

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