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Mia Farrow me mata

Si se le ve ahora, con sus pelos poco peinados y sus gafas de abuela, puede que no se crea, pero Mia ha sido una de las mujeres con más estilo y más sex appeal del cine.
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Si se le ve ahora, con sus pelos poco peinados y sus gafas de abuela, puede que no se crea, pero Mia ha sido una de las mujeres con más estilo y más sex appeal del cine. Y no sólo eso.

No es difícil imaginar por qué Mia Farrow forma parte de nuestros iconos de estilo. ¿O es que alguien ha olvidado el famoso pixie con el que debutó en nuestra memoria como la desesperada madre del hijo del demonio en La Semilla del Diablo?

Ha dicho públicamente a los medios (tras la muerte del peluquero, eso sí) que Vidal Sasoon no tuvo nada que ver con su imitado look. Que ella llevaba previamente el corte y que la famosa foto en que Sasoon toca su fina cabellera rubia con unas tijeras fue un plan promocional para la película de Polanski.

Pero Mia Farrow no es sólo famosa por su escaso (y estiloso) pelo. También lo es por sus parejas y por la multitud de hijos adoptivos (catorce en total) que han hecho desde siempre que su casa pareciera un hostal.

Por lo que no es famosa, aunque siempre se le reconoció talento, es por su carrera como actriz. Hubo tiempos en que era omnipresente (cuando era pareja de Woody Allen y protagonizaba todas sus películas con esa mezcla de vulnerabilidad infinita y algo de maldad), pero luego se desvaneció a bordo de aviones a África, su causa de defensa particular y de la que no para de hablar desde hace años (André Previn ha dicho públicamente que su entusiasmo es excesivo y algo cansino, pero otros amigos cercanos lo valoran y respetan).

Mia, antes de África, de los divorcios, de las decenas de hijos y del look desaliñado del presente, fue la joven novia de Frank Sinatra (de quien ha dicho luego que nunca se separó del todo y al que le insinúa la paternidad de su único hijo con Allen, Dylan). Tras un divorcio repentino, Farrow se casó con el compositor André Previn y comenzó a adoptar. Unos años después se juntó, nunca en matrimonio, con Woody Allen. Más hijos vinieron y un escándalo, que para siempre marcaría su existencia pública y la del director. Todos conocemos la historia: durante el rodaje de Maridos y esposas, Mia descubrió en la casa de Allen fotos (tomadas por él) de su hija adoptiva, Soon-Yi, que aún no había cumplido los 18 años. Mia terminó la película pero el caos generado por las declaraciones de ambos y el juicio por la custodia de los niños nunca se calmó realmente.

La actriz se retiró casi totalmente del ojo público, se centró en su labor humanitaria y crió a sus muchos niños. También tiene una cuenta en Twitter, llena de declaraciones que se hacen virales y de tweets reivindicativos.

Mia fue, con sus inmensos ojos azules y su piel pecosa, con su vocecita apagada y con su gesto aniñado, objeto del amor de muchos intelectuales de su tiempo, de los críticos y de la cámara. Pocas mujeres del espectáculo han renunciado tan fácilmente y tan voluntariamente a la fama para dedicarse de lleno a otras personas. Su hogar actual es una gran casa llena de verde en que hijos y nietos entran y salen.

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