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Jennifer Lawrence tiene cinco manías y son insoportables

No todo en Jennifer Lawrence iba a ser coser y cantar.
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Además de sus luces, la estrella de Hollywood también tiene sus sombras.

Ella no, pero sus manías son totalmente insoportables. Jennifer Lawrence, la nueva novia de América, es posible que tenga más defectos que virtudes, o que, simplemente, haya tenido que seguir adelante con su vida humana y no endiosarse tanto como perder su esencia, sus fallos y sus no tan buenos modos cuando esté rodeada de familiaridad. Ya lo hizo cuando tenía 22 años y subió a un escenario a recoger su Oscar a Mejor actriz por El lado bueno de las cosas . Ella es demasiado campechana como para olvidarse de ella misma, de sus costumbres y de sus hábitos. Y está claro que no es perfecta y que, por qué no, también puede desesperar a cualquiera. Aun así, hay cinco manías que hacen de ella quien es. Y si la queremos, tendremos que entender sus defectos como sus mejores virtudes.

Mueve que te mueve

Así de torbellino es Jennifer Lawrence, por lo menos, en los rodajes. Llegó incluso a desquiciar a su compañero Josh Hutcherson, en Los juegos del hambre, cuando cada vez que está tumbada o sentada una de sus piernas no puede parar de moverse, como si de un tic nervioso se tratara. 

Todo al ajo

Le gusta el ajo y añade este condimento a cualquier comida que se le pone por delante, pero si encima tiene que besar a alguien durante los rodajes, ella duplica la dosis. Sí, no sólo brilla por su belleza, también por su sentido del humor. Así lo dijo en un entrevista Liam Hemsworth. 

Lo quiere todo

Aunque Bradley Cooper, otro de sus más asiduos compañeros de trabajo, no ha manifestado queja sobre ella, sí comentó que algunos descansos en los rodajes se hacen tan pesados como amenos porque Jennifer Lawrence no deja descansar a nadie, siempre quiere hacer cosas en común. 

Bien de gestos 

¿Puede la expresividad terminar por ser un suplicio? Y tanto que sí. todos los compañeros que han compartido películas con ella aseguran que la actriz es demasiado expresiva. No es malo, para nada, pero un poco menos de gestualidad no estaría mal para evitar algún que otro dolor de cabeza.  

Mira, con las manos mojadas

La misma Jennifer Lawrence ha reconocido en más de una ocasión que su naturalidad y buen sentido del humor le ha llevado a veces a hacer cosas poco higiénicas, sólo por sacar de quicio a sus amigos: lavarse las manos y ponerlas en la cara de sus colegas, una de ellas. 

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