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Iconos de la industria: Jean Shrimpton

“Nunca me gustó ser fotografiada.
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“Nunca me gustó ser fotografiada. Simplemente resultaba buena en ello”. Así resumía la modelo británica su carrera en 2011, aunque 50 años antes nadie se lo habría imaginado. Musa de una generación, modelo en todos los sentidos. Jean Shrimpton fue chica de mil portadas y parte fundamental en la introducción de la minifalda. A los 18 años fue descubierta por David Bailey, con quien mantuvo una relación tormentosa a pesar de que éste estaba casado. En su autobiografía, publicada en los 90, asegura: “nos atrajimos al instante, y en todos los sitios en los que trabajábamos juntos esta atracción creaba una intensa atmósfera sexual”. A Bailey, por cierto, le rompió el corazón cuando le abandonó por el actor Terence Stamp después de cuatro años en los que crearon juntos muchas de las imágenes más importantes de la historia de la moda y representaron a la perfección el espíritu y el estilo del Swinging London. Fue una de las primeras supermodelos reconocidas por el público general, y sus imágenes en minifalda durante la Copa de Melbourne (nadie había acudido antes de esa guisa a un evento de tal envergadura) en 1965 dieron la vuelta al mundo. A pesar de su éxito, Th eShrimp, como la apodaban, empezó a cansarse enseguida. Sus viajes la convirtieron en una lectora voraz, y comenzó a interesarse (y a adquirir) obras de arte. Hizo sus pinitos como actriz, pero ya estaba demasiado cansada de los focos. A los 30 años (en el 72) se retiró de manera definitiva, y hoy no quiere saber nada sobre la moda ni prácticamente hablar sobre su juventud. Vive en Cornwall con su marido Michael Cox, con quien regenta un pequeño hotel victoriano sin sentir ningún tipo de nostalgia por el pasado.
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