Belleza

Problema beauty: la manicura me dura dos días

Dos días como quien dice.
Dos días como quien dice. Lo que es cierto es que suele durarnos muy poco y muchas veces es porque cometemos estos siete errores. Te lavas las manos justo antes de pintarlas Está bien lavarte las manos e incluso meterlas en agua con algún producto hidratante que ablande un poco las pieles secas para su posterior retirada. Pero entre el lavado y el esmaltado debe pasar el tiempo suficiente para que se sequen bien las uñas, en primer lugar porque el esmalte no se podrá adherir bien a la uña por la humedad y, en segundo lugar, porque si vas a limarlas la uña se puede doblar y abrir en capas, lo que favorecerá que el esmalte se cuartee. Aplicas directamente el esmalte No nos cansamos de repetirlo, aplicar una base es fundamental tanto para la duración del esmalte como para la protección de la uña. Las uñas son porosas e irregulares, una capa de base las alisará y, si además contiene agentes nutritivos, la reforzarás. Además hay que tener en cuenta que los esmaltes amarillean la uña y cuando los retiras pueden dejarla con un aspecto antiestético. No limas bien tus uñas Tienes que limarlas a conciencia porque cualquier irregularidad hará que se levante el esmalte. Utiliza limas con varias caras, primero lima con la más fuerte para darle forma a la uña y, después, con la parte más ligera para pulirla. No refuerzas la punta de la uña Es bueno aplicar una capa de esmalte a lo largo del extremo de la uña para evitar que con las actividades cotidianas se levante el esmalte. A los dos minutos retomas tu actividad Está mal porque aunque las uñas parezcan secas no lo están. La consecuencia es que aunque veas que no se estropean, si las apoyas sobre un tejido, se quedará la forma marcada sobre ellas porque las capas de esmalte aún están blandas. Y si utilizas herramientas de calor acabarán por estropearse. Si necesitas retomar tu actividad, aplica un producto de secado rápido y ten paciencia. No utilizas top coat La función del top coat no es darles brillo o el acabado que más te guste, que también, sino reforzar el esmalte y protegerlo. Utiliza uno adecuado no sólo a tus gustos, también a tus necesidades (endurecedor, de secado rápido etc.). No las hidratas Es fundamental, si la uña está seca, se agrietará, y si la piel que la rodea está seca, las cutículas te entorpecerán a la hora de esmaltar y retirarlas no será tan fácil.

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