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El cuidado facial y sus mitos

Sobre los cuidados de nuestro rostro nos han contado mil y una historias, pero atenta: estas son las que no debes creerte.
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Sobre los cuidados de nuestro rostro nos han contado mil y una historias, pero atenta: estas son las que no debes creerte. Cuánto más natural, mejor el efecto sobre la piel. Este tema envuelve cierta controversia, dado que, para empezar, son pocas las marcas cuyos productos realmente están libres de químicos, y la promoción de los mismos como tal suele deberse a una técnica para favorecer su venta. Por otro lado, es cierto que algunas firmas sí han lanzado al mercado productos orgánicos que están teniendo un gran éxito, pero no debemos olvidar que algunas fórmulas han de contener sustancias sintéticas para favorecer su acción sobre nuestras dermis. Sólo debemos utilizar crema solar en días de sol. Incluso cuando el cielo está nublado, se recomienda la aplicación de protector solar. Nuestro rostro suele estar especialmente más expuesto a los rayos ultravioleta, por lo que si no tenemos cuidado, favoreceremos el envejecimiento del mismo y la aparición de pecas y manchas. Cambiar de crema hidratante colapsa la dermis. La gran mayoría de estos productos tiene de una composición similar. Donde debemos prestar atención es en la clase de hidratante que necesitamos en función de nuestra piel, y a partir de ahí, solamente utilizar productos de propiedades parecidas. La frase “recomendado por dermatólogos” es vital a la hora de comprar un producto. Realmente la mayoría de las fórmulas existentes hoy en día en el mercado pueden ser recomendadas por especialistas de la piel. Lo realmente importante es que nosotros conozcamos nuestra dermis y sepamos qué resulta beneficioso para ella, y qué resulta perjudicial. Fumar no afecta a la piel. Los efectos negativos del tabaco sobre nuestra dermis están avalados por numerosos estudios. Fumar favorece la aparición de nuestras líneas de expresión y de manchas, además de envejecer nuestra piel con más rapidez, aumentar su sequedad y reducir su luminosidad. Sobreexponerse a las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos es dañino. En principio, si sois de las que pasáis horas delante del ordenador, y cuando no de éste, del teléfono móvil, no deberíais preocuparos. Sí es cierto que al estar expuesto a la luz de estos aparatos durante un tiempo excesivo y con gran frecuencia, algunas manchas ya existentes en nuestra piel pueden acentuarse, pero se trata de casos excepcionales. “Aún eres muy joven para cuidarte el rostro”. La edad no tiene nada que ver con la necesidad de cuidarse la piel (y el género tampoco, hombres del mundo). Nuestra dermis está expuesta a diario a agresiones, contaminación y contacto con otros elementos externos, por lo que tanto si tenemos 15 años como si tenemos 65, debemos protegerla. Recordemos que lo que no cuidemos hoy, tendrá sus consecuencias el día de mañana. Si compramos los productos de una misma marca lograremos un resultado óptimo. Muchas firmas de cosméticos utilizan esta famosa táctica de marketing, en la que convencen al consumidor de que el resultado de sus cuidados faciales alcanzarán una mayor efectividad si solamente utilizamos su línea de productos, pero no tiene nada que ver. Lo ideal es que averigües por ti misma qué fórmulas funcionan mejor en tu caso en concreto, independientemente de la marca. El estrés y la falta de sueño no perjudican a la piel (exagerados). En casos graves relacionados con estos hábitos en nuestro día a día, sí puede llegar a afectar a nuestra piel. El brillo de nuestra piel decrecerá y tendremos un aspecto más cansado.

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