Un museo que albergara todas las obras de arte destruidas, robadas o desaparecidas a lo largo de la historia tendría más piezas que las que se guardan actualmente en todos los museos del mundo juntos. Ese ha sido el punto de partida del novelista estadounidense e historiador del arte Noah Charney para la elaboración de The Museum of Lost Art (El museo del arte perdido), volumen publicado por Phaidon que hace un recorrido, en casi trescientas páginas, las principales obras de artistas como Leonardo da Vinci, Rembrandt, Vermeer o Caravaggio, que no han vuelto a verse, en algunos casos, desde hace siglos. El libro documentan de forma amena las innumerables anécdotas que rodean la desaparición de muchas de estas obras, en sendos capítulos dedicados robos, guerras, accidentes –las más de cien obras del movimiento Young British Art devastadas en 2004 en el incendio del Momart Storage Warehouse, el almacén en que se guardaban–, vandalismo o iconoclastia, destrucción a cargo de su propietario, fenómenos naturales –el caso del Coloso de Rodas o el faro de Alejandría– o, incluso, el arte creado efímero premeditadamente característico del siglo XX: land-art o performance, como las obras que aparecen a continuación.












