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Bienvenido a la Ciudad Prohibida, Chaumet

La historia de la casa joyera Chaumet llega a la Ciudad Prohibida de Beijing con la exposición 'Esplendor Imperial’, un recorrido por el savoir-faire de la Maison desde finales del s.
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La historia de la casa joyera Chaumet llega a la Ciudad Prohibida de Beijing con la exposición 'Esplendor Imperial’, un recorrido por el savoir-faire de la Maison desde finales del s. XVIII hasta principios del s. XXI. a través de sus creaciones, que se alternan con grandes piezas del Imperio Chino.

El número 12 de la place Vendôme vio la Revolución Francesa, el indomable siglo XVIII y a la extravagante María Antonieta en el vecino palacio de las Tullerías haciendo gala de sus frivolidades. También vio a su marido, Luis XVI, indeciso en política, pero con un gusto exquisito en arquitectura. Fue él quien puso los ojos en este edificio situado en la que hoy es una de las plazas emblemáticas de París. En su primera planta mandó al arquitecto Bélanger construir un salón magnífico, el mismo en el que Chopin compondría una de sus obras, y el mismo que elegiría Marie-Etienne Nitot para montar la joyería Chaumet. Sus piezas ya habían conquistado la reina frívola, después vino Napoleón I, y de ahí toda Francia y, a decir verdad, todo el mundo.

¿Por qué esta lección de historia?

Porque con Chaumet es inevitable, esta casa es historia de Francia y es historia de la tradición joyera de la que hace gala París, de hecho fue una de las primeras joyerías de las muchas que llenarían después esta plaza. Por eso, sus piezas son más que objetos de artesanía deseables en los escaparates, son objetos históricos dignos de exposición. Y de eso se han dado cuenta hasta en China. Hasta allí han viajado algunas de las más importantes de la historia de Chaumet para dar forma a la exposición 'Esplendor Imperial' en la Ciudad Prohibida de Beijing.

Cinturón de la Emperatriz Maria Luisa.

Brilla, Chaumet, brilla como los Ming

Al Palacio Museo de la Ciudad Prohibida llegan 300 piezas de joyería que abarcan la historia de la Maison Chaumet desde finales del s. XVIII hasta principios del s. XXI, y que ilustran la transmisión del savoir-faire de un maestro joyero al siguiente. Junto a ellas, grandes creaciones del Imperio Chino, reveladoras de su cultura a lo largo de los años. Una colaboración que aproxima la artesanía francesa con la tradición China, Oriente y Occidente unidos bajo el nexo joyero.

Tal dimensión tiene esta exposición que incluso el Museo del Louvre ha querido colaborar donando para la ocasión la espada que lució Napoleón I durante su coronación en la catedral de Notre-Dame. Siendo ésta la primera vez que ve la luz.

Espada de Napoleón I.

Además, apoyando el valor que Chaumet otorga a la evolución creativa con el paso del tiempo, la Maison organizó una competición entre alumnos de la prestigiosa escuela Central Saint Martins de Londres, en la que los artistas participantes debían crear una tiara (objeto emblemático de la firma), que se convertiría en la primera tiara del S.XXI. El ganador ha sido Scott Armstrong, un estudiante británico de 21 años, cuya obra cuenta con una ubicación de excepción en la exihibición.

La exposición se puede visitar hasta el 2 de julio en la Ciudad Prohibida de Beijing.

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