De una pieza - L'Officiel España
Moda

De una pieza

Del que llevó a una mujer a la cárcel a los que catapultaron a otras a las estrellas, estos son los bañadores que han conseguido hacer historia.
Reading time 4 minutes

La próxima vez que digas que los bañadores tienen demasiada tela para ti, acuérdate de esta historia. Annette Kellerman, nadadora profesional australiana, fue detenida en 1909 en una playa de Boston por considerar que llevaba un atuendo “indecente”. Se trataba de una versión primitiva del bañador moderno, un traje de baño de punto con mangas hasta los codos y piernas que cubrían hasta la altura de la rodilla. La cuestión es que desde ese primer intento hasta los escotados modelos de hoy, los bañadores han entrado y salido del agua un número incontable de veces. 

Como en cada paso hacia la libertad de las mujeres, aquel primer bañador del escándalo sirvió para que las atletas pudiesen empezar a practicar natación con ese tipo de prendas sin temor a acabar entre rejas. Kellerman, por cierto, también fue una pionera empresarial al lanzar su propia línea de bañadores. Una década más tarde del episodio de Boston las americanas leyeron en Vogue: “Lo más nuevo para el mar es un traje de baño de jersey tan cercano a un maillot como la ley no escrita permitirá”. En resumen, aunque dejaba a la vista algo más de piel, lograba evitar la censura. Y cuanto más se iba reduciendo su tamaño, más se enfrentaban las opiniones a favor y en contra. 

El tiempo y las mujeres que no se resistieron a los encantos de sumergirse cómodas en el agua, sumados a la llegada del nylon y del látex, acabaron por normalizar el bañador. En los 30 adoptaron esa característica forma que hoy consideramos retro y que tan bien lucía Esther Williams mientras ejecutaba los precisos movimientos de la natación sincronizada. Poco después se comercializaron bañadores con bondades reductoras y a ellos ya sí que no se resistieron ni las mujeres más pudorosas. 

El bañador no tardó en llegar al cine. Deborah Kerr enmudeció a los espectadores con el escote del suyo en De aquí a la eternidad (1953), y la versión en blanco que llevó Elizabeth Taylor en De repente el último verano (1959) supo sacar el doble de partido a la belleza de su portadora. Después, el huracán bikini colgó la etiqueta “para abuelas” en los trajes de baño de una pieza. El mundo redescrubrió el lado sexy del bañador en 1976 cuando Farrah Fawcett se puso uno de su propia colección para una sesión de fotos publicitaria porque no se encontraba cómoda en el reducido dos piezas acordado en un principio. Bo Derek remató la faena al encarnar a la mujer perfecta con uno tan nude que rozaba lo inexistente en 10 (1979). Pero también ha tenido minutos de gloria en la pequeña pantalla. Si hay uno que se hizo famoso fue el que recorrió de arriba a abajo la playa de Santa Mónica en el cuerpo de Pamela Anderson durante el tiempo que la actriz participó en Los vigilantes de la playa, uno que hizo al personaje de C.J. merecedor de su propia muñeca Barbie. 

Si vas a rendirte a sus encantos este verano, las opciones son casi infinitas. Desde los diseños de inspiración vintage hasta los modelos que arrasaron en los 90, todos tienen en común la capacidad para favorecer a la silueta femenina. 

Entradas relacionadas

Entradas recomendadas