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Trazando a Lara Costafreda

Antes de que empezará a florecer la escritura como la conocemos hoy en día, las formas primitivas de comunicación no oral del neolítico pasaban por los dibujos en piedra.
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Antes de que empezará a florecer la escritura como la conocemos hoy en día, las formas primitivas de comunicación no oral del neolítico pasaban por los dibujos en piedra. Ella lo hace en papeles, también en paredes, camisetas y zapatos. No le importa dónde si hay un buen porqué. Entrevistamos, en exclusiva, a la ilustradora catalana Lara Costafreda.  ¿Qué fue primero, la ilustración o la moda? El dibujo siempre formará parte del trabajo de un diseñador de moda. Muchos de ellos también son dibujantes, la diferencia es que utilizan la ilustración como una herramienta para el diseño, el patronaje o otras técnicas y disciplinas. ¿Y en tu caso? Suspendí la asignatura de dibujo en mi último año de carrera así que para aprobarla me tuve que pasar el verano entero dibujando. Ahí fue cuando me reencontré con el dibujo -de muy pequeña ya dibujaba pero nunca fue algo al que le di valor ya que todos los niños lo hacen- y poco a poco la ilustradora que había en mí fue supliendo a la diseñadora hasta que un día, sin darme cuenta, me encontré viviendo de esto. ¿Como se pasa de suspender dibujo en el BAU, el centro universitario donde estudiaste tu carrera de diseño de moda, a dedicarte profesionalmente a la ilustración? En la vida todo son caminos y procesos. Creo que las cosas llegan solas, sin darte cuenta y sin ni siquiera desearlo. Cuando terminé la carrera -con la asignatura de dibujo ya aprobada- me fui a trabajar a Brasil durante un año. Aprendí muchísimo y en mis ratos libres hacía dibujos para presentarlos a revistas que podían estar interesadas en publicarlos. Algunas lo hicieron, otras no y así pasaron los días hasta que empezaron a llegar los primeros grandes encargos. ¿Cuáles son tus referentes? Tengo muchos referentes aunque la mayoría no son del campo de la ilustración. Cuando empiezo un trabajo intento que la inspiración estética siempre sea nueva. En cambio, a nivel conceptual mis referentes siguen siendo los mismos: aquellos que han provocado transformaciones sociales como lo hizo Margiela en su momento, demostrando que las cosas pueden ser diferentes y que los patrones estéticos de cada época son absurdos. ¿Has cambiado desde que empezaste hasta ahora? Sí. He crecido muchísimo, quizás ya no me interesan las mismas cosas que al principio. Ahora prefiero tener tiempo para hacer los encargos y escoger solo aquellos con los que me siento cómoda y con los que vaya a aprender y a aportar a la vez. Ya no quiero hacer trabajos rápidos sin sentido. A nivel personal mi vida también ha cambiado. Supongo que con el tiempo le vas dando menos importancia al trabajo y más a la vida. ¿Y tú trazo? También ha evolucionado. De hecho, en cada dibujo evoluciona y eso me encanta. Dibujando siempre mejoras y siempre aprendes. Desarrollar un estilo personal no tiene más secreto que dibujar muchísimo y aprender del proceso. ¿Que hay de cierto en la frase ‘dime cómo dibujas y te diré quién eres’? Todo. Dicen que todos nos acabamos dibujando a nosotros mismos. Dibujas lo que eres y lo qué te gusta. En definitiva, lo que conecta contigo y con tu sensibilidad por eso hay tantos estilos diferentes entre los ilustradores: tantos como ilustradores. En mi caso, mis trabajos hablan de momentos de ensueño, de un mundo ilusorio donde todo es posible y donde no hay dolor. ¿Cómo es el universo creativo de Lara Costafreda? Mi estilo representa muy bien el universo mediterráneo: romántico, femenino y dulce y fuerte a la vez además de alegre, libre y salvaje. Antes de dedicarte plenamente a la ilustración, trabajaste para Ioannis Dimitrousis en Londres y en el showroom de Alexander Wang en París. ¿Qué conclusiones sacas de la industria de la moda vista desde muy a dentro? Desde muy joven tuve la suerte de ver como funcionaba y ya entonces me di cuenta que lo que me gustaba de la moda no era la ropa, sino la parte más sociológica: la moda como un fenómeno social. ¿Sin bocetos no hay moda? Siempre habrá moda y el boceto no es imprescindible, pero sí que ayuda, sobre todo cuando estas creando una colección. Que una prenda esté más o menos trabajada, en parte depende de los bocetos. ¿Cuál es el proyecto en el que más ilusión te ha hecho participar? Cada proyecto tiene algo especial aunque si tengo que quedarme con alguno, quizás sería la colección de papeles de pared que acabo de presentar para Coordonné. Estuve un año trabajando con todo el equipo de la empresa y fue maravilloso. ¿Para quién te gustaría pintar? Tengo una espina clavada y es la de poder hacer campañas para proyectos solidarios y organizaciones no gubernamentales. A la mayoría de ellos les falta una buena imagen gráfica y romper con los tópicos. Me encantaría poder colaborar en eso: ¡sería todo un reto! Después de tu colección de papeles de pared para Coordonné y dibujar para ‘La Maison des Carrés’ de Hermès en Barcelona, ¿cuál es tu próximo proyecto? Estoy trabajando en un proyecto de un hotel de Barcelona junto a Barbara Aurell de Espacio en Blanco, y también en un par de campañas en el continente asiático. ¿Dónde estuviste el último verano? Trabajando en Barcelona y en Asia, Shanghái y Tokio. Después de cinco años sin parar este es el primer verano que tengo vacaciones.  
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