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Por qué no deberías olvidarte de comer queso

Tres estudios nos dan una maravillosa noticia: los productos lácteos, incluso los más grasos, tienen que ser parte de nuestra dieta.
Tres estudios nos dan una maravillosa noticia: los productos lácteos, incluso los más grasos, tienen que ser parte de nuestra dieta. A diario. Aunque cada uno recomienda un tipo de dieta diferente y se fija en unos puntos concretos de nuestra salud para recomendarlos, lo cierto es que los productos lácteos deberían ser parte fundamental de nuestra dieta. Y no basta con un vaso de leche. Los tres estudios hablan de “piezas”, entendiendo por “pieza” una taza de leche o yogurt, tres cucharadas de helado o dos/tres lonchas de queso. “Piezas” en plural. El primer estudio asegura que comer ocho piezas o más de lácteos grasos por día disminuye el riesgo de padecer Diabetes de tipo 2. Prevenir esta enfermedad en concreto no tiene porqué ser tu objetivo, estamos de acuerdo, pero es la excusa perfecta para añadir un poco más de queso a tu pizza del viernes. Este estudio suizo demuestra que la gente que come al menos ocho piezas por día tienen menor riesgo de padecer diabetes de ese tipo que la que gente que se limita a una, o toma menos de esa cantidad. Lo que sí queda claro es que, en relación con esta enfermedad, es indistinto tomar productos lácteos bajos en grasas. Comer dos piezas y media de lácteos, entre desnatados y grasos, al día se asocia a una menor presión arterial y consigue disminuir el nivel de azúcar en sangre. Dos factores que, de nuevo, se asocian con la diabetes tipo 2, siendo el camino además, para combatir la obesidad. Un estudio clínico sobre 233 adultos entre franceses y canadienses, publicado en el periódico Applied Physology, Nutrition and Metabolism, ha demostrado que los hombres y mujeres con los resultados de análisis en sangre más sanos son aquellos que no han eliminado los lácteos de su dieta y que comen, al menos, dos piezas por día. Los hombres, además, pesaban menos. Comer más de siete piezas semanales de cualquier tipo de lácteo está asociado a un nivel de masa corporal más bajo y una vida más larga. Un estudio chino realizado sobre 4000 adultos asegura que la gente que no come diariamente lácteos gozará de una vida más corta, tiene un índice de masa corporal mayor, con el consiguiente incremento de los niveles de obesidad y presión arterial. Ninguno de los estudios distingue entre graso o desnatado, pero lo que sí es cierto es que los nutricionistas recomiendan la mezcla de ambos y, en ningún caso, eliminarlos de la dieta. Son necesarios para la absorción básica de la vitamina A y D, por ejemplo; para nuestro sistema óseo e inmunológico. Por fin, una buena noticia en lo que a dietas se refiere.

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