El pan blanco se suma a la lista de alimentos que antes teníamos vetados y que en realidad sí tienen cualidades para formar parte de nuestra dieta diaria.
Aunque llevamos años evitándolo como si se tratase del mismísimo diablo por aquello de que para nuestro sistema digestivo una rebanada de pan de molde era similar al azúcar más puro, un estudio realizado en la Universidad de Oviedo y publicado por el Journal of Agricultural and Food Chemistry indica ahora que hemos podido estar equivocadas, porque los alimentos con carbohidratos refinados (se incluye en ellos todo tipo de pasta), son beneficiosos para mantener unos adecuados niveles de bacterias (de las buenas) en nuestro estómago.
El estudio, realizado entre 38 individuos, demostró que aquellos que consumían pan blanco en su dieta habitual tenían niveles más altos de la bacteria Lactobacillus, y que dicha bacteria también estaba presente en más medida en el sistema digestivo de aquellos que consumían pasta.
Los investigadores atribuyen este poder prebiótico del pan de molde a su contenido en polifenoles y fibra. Aún así, claro, todo depende de los ingredientes que se hayan utilizado en la elaboración del pan: cuanto más natural, mejor. Ya no hay motivo para que no disfrutes tranquilamente de tu desayuno con tostadas.
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Las bondades del pan de molde
El pan blanco se suma a la lista de alimentos que antes teníamos vetados y que en realidad sí tienen cualidades para formar parte de nuestra dieta diaria.








