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¿Engorda el gimnasio?

Quizá alguna vez te hayas preguntado si engorda ir al gimnasio.
Quizá alguna vez te hayas preguntado si engorda ir al gimnasio. Quizá no. En cualquier caso ahora la lanzamos al aire y la respuesta es tan inesperada como la pregunta Sí. Bueno, depende. Pero quédate con la idea de que el gimnasio puede engordar. No es que queramos alejarte de las instalaciones del tuyo, ni que abandones el spinning o las clases de step. Sólo que seas consciente de que antes de empezar a practicar deporte como si llevaras haciéndolo toda la vida, debes tener en cuenta de dónde partes. Si no, puede que no llegues a cumplir tus objetivos. Si, por ejemplo, tiendes a engordar de caderas para abajo, dejándote la piel en la bici estática puedes conseguir unos muslos y caderas más anchos. Porque para parecer más delgada, necesitas estirar los músculos, y los ejercicios concentrados en glúteos y piernas los acortan. Aún así, lo que hay que tener en cuenta es que no todo el mundo responde igual. Es decir, tu amiga, la que empezó a ir al gimnasio contigo, puede estar adelgazando mientras tú notas que te aprietan un poco más los pantalones. También hay que tener en cuenta, claro, que no es que estés engordado, sino que estás desarrollando musculatura. Para evitarlo, decántate por pilates o yoga, que tonifican todo el cuerpo. Aunque te estés sintiendo totalmente identificada, todavía hay otra posibilidad de que este no sea tu caso. Y es que el ejercicio intenso del gimnasio puede causar más hambre, y después de practicar deporte es más fácil no sentirse culpable dándose algún capricho hipercalórico. Puede que al contar calorías te salgan las cuentas, pero el cuerpo recupera el desgaste energético y la muscular con lo primero que le aportes. Así que puede que tus músculos se estén expandiendo a base de donuts post entrenamiento, y no de hacer horas en el gimnasio.

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