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Cómo usar tacones sin morir en el intento

Es temporada de fiestas y celebraciones, o lo que es lo mismo, de ponernos nuestras mejores galas y vernos espectaculares para recibir con los brazos abiertos el nuevo año.
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Es temporada de fiestas y celebraciones, o lo que es lo mismo, de ponernos nuestras mejores galas y vernos espectaculares para recibir con los brazos abiertos el nuevo año. Ahora es cuando entra en juego una elección vital: la de los tacones, calzado por el que sentimos un profundo amor-odio. Pero como sabemos que independientemente del modelo escogido, nuestros pies terminarán sufriendo, a continuación tenéis una serie de consejos a seguir, para haceros las veladas más amenas. Estira previamente Existen ciertos ejercicios que funcionan como medida preventiva contra el dolor de pies, como caminar descalza, ponerte de puntillas repetidas veces o encoger y estirar los dedos, antes de ponerte los tacones. Utiliza desodorante Quizás no lo sabíais, pero existe un uso alternativo del desodorante aplicado al calzado. Deslizando el desodorante (de roll) por las zonas del tacón que están más en contacto con el pie — sobre todo en las tiras —, evitarás en cierta medida la aparición de rozaduras. Cambia de tacones Tener una amplia variedad de modelos es una gran ventaja, dado que utilizar un mismo tacón con gran frecuencia favorecerá el daño en nuestros pies. Punto a favor para las compradoras compulsivas. Evita las compras on-line Sí, sabemos que comprar vía internet es una tentación muy difícil de evitar, sobre todo teniendo en cuenta que hoy en día la mayoría de las marcas han puesto sus productos a la venta en la plataforma digital. Sin embargo, en el caso de los tacones se trata de algo poco recomendado, pues nadie mejor que tú sabrá lo bien (o mal) que te sentarán unos tacones, y solo probándotelos sabrás si sobrevivirás a ellos. Cuidado con ahorrar Reconocemos que muchas firmas low-cost fabrican tacones magníficos que nos sientan fenomenal, pero debemos prestar atención también al material con el que están hechos, pues por norma general, éstos no se adaptan correctamente a la forma de nuestros pies, y terminarán causando ampollas y otras heridas. Date un capricho El mundo de la tecnología aplicada a la belleza ha creado algunos inventos que pueden sernos de gran ayuda, como el masajeador de pies, ideal para restaurar la flexibilidad de tus pies y dedos y su circulación después de un largo día (o noche). Aunque como más vale prevenir que curar, os recomendamos adquirir un estirador de calzado, para aquellos tacones cuya punta es más fina, y por tanto, dolorosa. Compra tarde, literalmente Lo ideal a la hora de adquirir unos tacones nuevos es hacerlo al final del día. Tras una agotadora jornada, tus pies estarán más hinchados y vulnerables ,y en consecuencia, más sensibles para detectar qué calzado te hará más o menos daño. Presta atención a tu forma de caminar En ocasiones, el dolor causado por los tacones se ve reforzado por nuestro andar. A diferencia de cuando nos movemos en zapatos planos, nuestra espalda debe estar más recta y debemos impulsarnos más con las caderas. Utiliza plantillas Las clásicas almohadillas anti-deslizantes no deben faltar nunca. Elige detalladamente las que mejor se adapten a la forma de tus pies y al calzado escogido.

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