Hommes

¿Despegarnos de la tele podría hacernos comer menos?

Metidos de lleno en la primavera y con el verano esperando a la vuelta de la orilla, seguir una dieta rica, equilibrada y con las cantidades necesarias se convierte en el básico de nuestros preparativos físicos estivales.
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Metidos de lleno en la primavera y con el verano esperando a la vuelta de la orilla, seguir una dieta rica, equilibrada y con las cantidades necesarias se convierte en el básico de nuestros preparativos físicos estivales. Quizá ya no llegues a lucir un maravilloso (y por todos deseado) six pack, pero lo más seguro es que desembarques en la playa sin esos kilos que te echaste encima y a los que las torrijas de esta Semana Santa ayudaron sin ningún problema. Pero, ¿piensas que quitarte de este o aquel alimento son los únicos que pueden hacer que mantengas tu peso a raya? Eliminar determinados productos de nuestra rutina alimenticia no tienen la última palabra, sino atender a lo que estamos comiendo y, más importante, escucharnos masticar. Sí, eso es. Según estudios realizados en las universidades de Brigham Young (Utah) y Colorado, aquellos que comen delante de un televisor con el volumen tan alto que no permite escuchar las veces que mastican pueden llegar a comer un 45% más que aquellos que mantienen el sonido mucho más bajo. Y es que escucharnos masticar revierte en que seamos conscientes de las cantidades que introducimos en el organismo, así como el tiempo que lo llevamos haciendo. Unos resultados que deberían incitarnos a cambiar un poco nuestras costumbres alimenticias, ya sea de día o de noche, frente a nuestro programa o serie favorita, dando el espacio necesario a nuestra comida para que sea la única que comparta tan íntimo y distendido momento con nosotros, sin ninguna otra distracción que saborearla y masticarla. Lo mismo ocurre con aquellos lugares que escogemos para comer fuera que, siguiendo las nuevas directrices, deberían no ser demasiado ruidosos para que pese a la buena compañía, sigamos prestando atención a cada uno de los bocados que nos llevamos a la boca. Ya sabes, baja el volumen de tu alrededor y sintonízate con tu plato, de lo contrario los alimentos celosos se volverán contra nosotros. Netflix puede esperar.

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