¿Te has vuelto ortoréxico? - L'Officiel España
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¿Te has vuelto ortoréxico?

Obsesionarse es malo sea cual sea el tema con el que nos obstinemos.
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Obsesionarse es malo sea cual sea el tema con el que nos obstinemos. Muchas veces creemos que cuando llevamos conductas que para el común de los mortales son más que aceptables, no podemos transformarlas en negativas con tan solo llevarlas al extremo. El modo en que nos alimentamos no escapa a estos parámetros. Acuñado a finales de los 90 por el doctor Steven Bratman, el término ortorexia seguramente no sea por muchos conocido. Del griego orthos (que significa correcto) y orexis (apetito), el concepto que nos ocupa no tiene que ver tanto con una enfermedad, pero sí con un “trastorno evitativo-restrictivo”. ¿Pensabas que el comer sano nunca te podría llevar a un grado de obsesión máxima? Pues como cualquier tipo de pensamiento en extremo, la vida sana también puede acarrearte llevar prácticas mentales que minen esa salud. Querer estar bien y evitar todo el día el no caer en el pecado más gastronómico, no es una opción de lo más recomendable y sí un error que aunque de primeras no puede parecer peligroso, esconde más problemas de los que podemos llegar a creer. Se nos ha hablado de la bulimia, la anorexia o incluso de la vigorexia, pero la ortorexia también es un tema que preocupa y pocos son los que al sufrirla, reconocen estar padeciendo una absoluta pérdida de control sobre sí mismos. Veganos, vegetarianos y demás formas de entender el comer más saludable en nuestros días, el grueso de personas que padecen la ortorexia, parecen creer que están en una situación superior al resto. ¿Es el que se come un kebab o unas albóndigas de ternera y pollo menos sano que quien apuesta por un poco de hummus o un plato bien cargado de tofu, frijoles o frutas y verduras sin procesar? Cada elección es buena siempre y cuando no se roce el límite y no nos castiguemos. Y es que, en los últimos años, y dado este fervor por el cuidarse y el estar bien físicamente, el llevar dietas con productos que no se encuentran fácilmente en un supermercado habitual y que siendo mega saludables dejan nuestras cuentas corrientes temblando hasta la próxima nómina, parece ser la hoja de ruta que guía a estos nuevos healthy men que no atienden a razones y no admiten otro tipo de plan que no sea dedicarse a lo que comen, cuándo lo comen y de qué manera lo hacen. Un trastorno alimenticio atípico que afecta a personas con un nivel sociocultural medio-alto, con una edad entre 20-35 años y que aficionados al deporte se han creado unas pautas saludables con meta en línea recta hacia el six pack. Un estilo de vida que en el caso de no poder cumplir, por las exigencias de la realidad y las rutinas diarias, les lleva a un sentimiento de culpa que les hace flagelarse, marginarse y exponerse a una tremenda ansiedad. Sentimientos que evitar, simplemente llevando una dieta ordenada, sin castigos, sana pero ajustándose a los planes que puedan hacernos saltar el ritmo espartano y sin caer en esa percepción interesada de la realidad, que los ortoréxicos negarán una y otra vez, mientras siguen penalizándose a base de hashtag #eatclean. Cuidarse es bueno, mojar en el aceitillo de la sartén que queda al freír unos filetes adobados o con ajos, un placer humano.

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