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¡Solo para freaks de Star Wars!

Lo que para algunos se ha convertido en la guerra galáctica más moderna jamás contada, para otros, los más freaks, es el sueño de dos personas que en los 70 hicieron posible que cuatro décadas más tarde se siguiera escribiendo sobre ello.
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Lo que para algunos se ha convertido en la guerra galáctica más moderna jamás contada, para otros, los más freaks, es el sueño de dos personas que en los 70 hicieron posible que cuatro décadas más tarde se siguiera escribiendo sobre ello. Dos mentes privilegiadas que hicieron de toda esta galaxia imaginaria no solo el pan del que comerían de por vida, sino el mayor hito de la ciencia ficción cinematográfica. Aunque todo el mundo crea que George Lucas, creador de la saga, fue la única cabeza pensante ante tal homérico negocio, hubo otro nombre menos conocido del que podemos decir partió el germen de lo que hoy entendemos como Star Wars. Hablamos de Ralph McQuarrie, un joven ilustrador que al cargo del productor Hal Barwood, puso sus manos al servicio de la fantasía de un Lucas que pretendía montar un ambicioso proyecto y que gracias a muchos de sus bocetos, la guerra se hizo tangible y todo un imperio, realidad. Diseños de los primeros pasos de esta serie de películas que hasta el séptimo capítulo han recaudado ya 4,300 millones de euros, desde su primer estreno, y sin los cuales no podría haberse entendido ninguna de las dos trilogías o incluso la reciente, El despertar de la fuerza. Naves, localizaciones o personajes, de entre los cuales descubrimos a los originales Darth Vader, R2D2, C3PO o Chewbacca que resultan exactamente de la misma manera en que los filmó George Lucas y que pasados 40 años nos siguen emocionando como buenos freaks starwasianos que somos, de la misma manera que nos conmueve el volver a ver a Han Solo o Leia, en esta última cinta, aún en cines. Bocetos que no escatiman en detallismo y en virtuosismo estético que al verlos descubres que son calcos de las escenas de cualquiera de los siete capítulos, películas que McQuarrie en ningún caso creyó se pudieran llevar al cine, debido a lo costoso de su puesta en escena y que por el empeño de Lucas no solo consiguieron llegar a la sala oscura sino dejar a todos con ganas de más. Una guerra entre galaxias que jamás hubiera existido del modo en que ya la conocemos, sin los diseños del ilustrador y en los que el famoso director se apoyó cuando las palabras no podían expresar sus ideas. ¿Quieres echar un ojo a estos bocetos? Hablan por sí solos…

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