Hommes

¿Cada cuánto ejerces tu derecho onanista?

Para aquellos que no estén muy acostumbrados con el término utilizado, hablar de onanismo es hablar de masturbación, autoerotismo o ipsación.
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Para aquellos que no estén muy acostumbrados con el término utilizado, hablar de onanismo es hablar de masturbación, autoerotismo o ipsación. Sinónimos de un placer solitario considerado, desde que el hombre es hombre,  burdo y sucio y que según especialistas es una de las prácticas sexuales más sanas que existen. Convertida en una especie de tabú desde el año que se inventó el hilo negro, la masturbación siempre ha sido denostada en público y aceptada en la intimidad. Nadie habla de ella pero todo el mundo, al final, la acaba invocando. Una actividad practicada por el 95% de los varones frente al 89% femenino, que ya no te deja ciego o te gangrena el miembro viril y sí se convierte en práctica habitual como el hacer gárgaras con el colutorio sabor eucalipto. Parte fundamental de la salud propia del ser humano que nos paga en necesarios orgasmos y que nos ayuda a ejercitarnos y entrenarnos para el momento en que por el cauce corran las descontroladas aguas del fervor sexual. Una práctica que no solo mantiene el semen a punto y en perfecto estado, sino que elimina cualquier tipo de sustancia química que pueda desencadenar en cáncer de próstata. Y es que, como a dato a destacar los hombres que eyaculan más de cinco veces a la semana, tienen un 40% menos de probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. ¿Curioso, verdad? Señores, caballeros y señoritos en edad de merecer derriben cualquier tipo de prejuicio que les hayan hecho creer y entréguense, sin abusar, al onanismo más saludable. Siéntanse libres de elegir con qué mano practicarlo que su cuerpo, mente y sexualidad se lo agradecerá (y sus compañeros de cama aplaudirán el intenso entrenamiento).

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