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Analizamos los ‘vaquerorgasmos’ de toda una generación para descubrir qué hace a un hombre en jeans, sencillamente, ’denimcioso’.
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¿QUÉ hay más sexy que un hombre en uniforme? Cuatro palabras dan forma a esta contundente e indiscutible respuesta: un-hombre-en-vaqueros. Quizás el inicio del texto parezca formulado como un chiste de Jaimito, pero la realidad es que pese a ser el mundo un lugar hostil, ha tenido el detalle de permitir a la humanidad que prácticamente todos los hombres del mundo tengan en su armario la prenda más sexy del planeta. Hablamos, por supuesto, de los jeans. No hay nada más afrodisiaco que unos buenos vaqueros, y si bien Giorgio Armani afirmó que estos representan la democracia en la moda, nosotros hemos de añadir que también han democratizado el sex appeal. ¡Si incluso Yves Saint Laurent se lamentó por no haber sido él quien los diseñara, sabedor del poder sexual que estos encierran!

Thelma y Louis pasará a los anales de la historia como un canto a la sororidad, pero ante todo –quizás este dato no aparezca en los libros cinematográficos– por regalar al mundo la imagen de Brad Pitt en vaqueros. Ellos fueron el motivo por el que Pitt logró formar parte de ese blablacar improvisado. Porque reconozcamos de una vez que un hombre trajeado gusta, pero un hombre en vaqueros gusta mucho más. Y si el traje es un Canadian Tuxedo como los que Balenciaga ha subido a la pasarela, mejor que mejor. 

Al igual que el traje trae consigo un aura repleta de poder y fuerza, un total look vaquero confiere al que lo lleva rebeldía, y ya sabemos todos que no hay nada más irresistible que un chico malo dispuesto a abofetear nuestra cordura y tranquilidad. Al fin y al cabo, los vaqueros de los western evocaban heroicidad y honestidad hasta que llegaron Marlon Brando y sus Levi’s 501 y dieron un revés sexual a la prenda. Los Levi’s de Brando y por supuesto, los Lee 101 Rider de James Dean en Rebelde sin causa, que dieron vida –y uniforme– al adolescente americano, ese que veía en el atuendo denim de Dean el reflejo más cool de su angustia y frustración teen. No es casualidad que los protagonistas de Rebeldes, de Francis Ford Coppola, estuvieran uniformados con cazadoras denim, vaqueros, Chuck Taylor y calcetines blancos. Un rebelde no lo es de verdad sin unos jeans en su armario.

 

Leonado DiCaprio hizo lubricar a toda una generación con sus total denim y demostró que si bien el mencionado Canadian Tuxedo es más hot que un traje, la fórmula funciona aún mejor al cambiar la camisa por una camiseta blanca. El smart denim es hoy más smart que nunca, como demuestra ahora Christian Dior.

 

Tanto DiCaprio como George Michael demostraron que los vaqueros con dobladillo son ‘signos de aullido’, por mucho que les duela a los musculitos que se envasan al vacío con polvos de talco y creatina en skinny jeans en clave extrema. El boyfriend fit que en los 90 invadiera el armario femenino de la mano de Calvin Klein encontró en Mark Wahlberg un nuevo icono sexual. Jamás negaremos que de su campaña recordamos sus esculpidos abdominales y esos calzoncillos blancos, pero la clave real del sex appeal de las imágenes eran sus vaqueros. Wahlberg fue el responsable de que los anuncios de jeans masculinos contaran siempre con hercúleos caballeros despojados de camisetas, aunque ellos no sabían, cuando el sudor corría por su frente al hacer abdominales, que sus six pack funcionaban simplemente como accesorio a los vaqueros, los verdaderos volcanes de la sensualidad. Pronto la publicidad se dio cuenta de que esta prenda se vinculaba irremediablemente con el sexo, y las campañas de jeans se convirtieron entonces en auténticas bacanales denim que son hoy las culpables de que seamos incapaces de ver a un hombre en vaqueros sin suspirar. Repite esto en alto: nosotros nunca, nunca jamás, tenemos la culpa. Gracias, jeans, por quitarnos de encima el peso de este pesado pecado.

 

En resumidas cuentas, para que un hombre se transforme en icono sexual ha de pasar la prueba de los vaqueros. Las mujeres ven en sus jeans el barómetro que determina si los excesos han pasado factura en su silueta, pero en los hombres los vaqueros funcionan como termómetro de la sensualidad. Justin Bieber logró que por fin lo viéramos sexy –y que muchos nos sintiéramos, de repente, un poco viejos verdes– cuando emuló a Mark Wahlberg posando en jeans –tableta de chocolate mediante– para Calvin Klein. Nick Jonas consiguió quitarse de encima la imagen de niño Disney al mostrar sus férreos glúteos mientras se metía la mano por los vaqueros, otra prueba irrefutable de que los jeans están siempre presentes en las imágenes más eróticas del acervo popular. No te sientas mal por creer también que Bieber y Jones son sexies. Recuerda que la culpa siempre es de la publicidad. De la publicidad y, ante todo, de los vaqueros.

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