Hommes

¡Hasta siempre, Monsieur Courrèges!

Se disputaba junto a la diseñadora Mary Quant el honor de haber sido el inventor de la minifalda pero lo que sí es cierto es que en el caso de André Courrèges, no solo le permitió tener mucha más visibilidad sino que fue el encargado de perfilar la silueta de las mujeres de los 60, derribando barreras y acompañándolas en su tránsito de la vida hogareña a la laboral, como mujeres que exigían ser tenidas en cuenta.
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Se disputaba junto a la diseñadora Mary Quant el honor de haber sido el inventor de la minifalda pero lo que sí es cierto es que en el caso de André Courrèges, no solo le permitió tener mucha más visibilidad sino que fue el encargado de perfilar la silueta de las mujeres de los 60, derribando barreras y acompañándolas en su tránsito de la vida hogareña a la laboral, como mujeres que exigían ser tenidas en cuenta. Una labor que supo hilvanar sin perder un alfiler en el camino y que con formas y diseños geométricos  supo captar a la perfección, el sentir de las féminas más cosmopolitas y el alma futurista que se respiraba en la década en que la mujer por fin se liberó. Buen pupilo de Cristóbal Balenciaga, Courregès consideraba que la moda cambiaba pero que el estilo permanecía. No se tenía por un hombre de moda, pero sí que creía que su estilo correspondía a su época. Un tiempo en que el cuerpo femenino cambió de proporciones gracias a sus diseños, donde las minifaldas, casquetes y botas planas de color blanco provocaban el desconcierto de muchos caballeros y la apasionada entrega de ellas. Líneas totalmente depuradas, minimalistas y sobrias con las que desmontó a grandes como Chanel, creando prendas como el body o usando el vinilo, neopreno o charol como tendencias más que justificadas en el París del cambio social, los colores vivos, estampados en líneas o damero y el tema de Françoise Hardy, Ma jeunesse fout le camp, en los programas musicales. Un diseñador que, habiéndose formado como ingeniero, supo poner todo su talento al servicio de esas clientas que trajeron la modernidad antes, durante y después de aquel inquietante mayo del 68 y cuyas nociones en arquitectura fueron los mejores puntos de fuga sobre el nuevo look a lucir y si no que se lo digan a Audrey Hepburn en la película How to Steal a Million and..., de William Wyler, futurismo hecho mujer. Retirado desde 1994 pero muy implicado en lo artístico, como pintor y escultor amateur, la marca quedó en manos de su esposa Jacqueline, para posteriormente ser heredada en 2011 por los ejecutivos  Jacques Bungert y Frédéric Torloting. En 2015, puesta  la firma en las manos de los jóvenes Arnaud Vaillant y Sébastien Meyer, inquietos creadores detrás de la marca Coperni Femme, Courregès parece que recuperará el look tan radical y polimorfo que André supo imprimirle, retomando su estela galáctica, la fuerza con la que irrumpió en los poco conformistas 60, el espíritu que promovió el cambio y que hoy, tras su muerte, nos deja un nuevo icono.

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