Hommes

Recordando a Mr. Newman

Encarnó la masculinidad en un Hollywood que daba paso a nuevas estrellas como James Dean, Marlon Brando o Monty Clift.
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Encarnó la masculinidad en un Hollywood que daba paso a nuevas estrellas como James Dean, Marlon Brando o Monty Clift. Atrás quedaban Cary Grant, James Stewart o Gary Cooper, astros de la pantalla de otra época que daban paso a un ser apolíneo del que creemos, rompieron el molde al crearle. Tuvo, al principio de su carrera, gran complejo de ser el chico bonito al que daban papeles por su físico. Las películas explotaron ese lado y solo nos hace falta ver cintas como El cáliz de plata (Victor Saville, 1954), Mujeres culpables (Robert Wise, 1957), El largo y cálido verano (Martn Ritt, 1958), El zurdo (Arthur Penn, 1958) o La gata sobre el tejado de zinc (Richard Brooks, 1958) para observar que es más que cierto. Pronto se fue ganando el respeto de crítica, público y, lo más importante, de sus propios compañeros y no porque ganara muchos premios, el Oscar no le llegaría hasta bien entrados los 80 con El color del dinero (Martin Scorsese, 1986), sino porque se fue creando una imagen de talento y compromiso que pocas veces se veía tanto dentro como fuera de la pantalla. Casado, en segundas nupcias, con la actriz Joanne Woodward y tras conocerse en el set de El largo y cálido verano, siempre le fue fiel, algo que en Hollywood era extraño y que siempre se encargó de defender diciendo: “Why fool around with hamburger when you have steak at home?”. Divertida comparación gastronómica que daba cuenta de otra de sus pasiones, además del cine, la cocina. Prueba de ello fue la creación de su propia de alimentación, Newman´s Own, famosa por su salsa de aliño para ensaladas que más tarde le llevaría a abrir su propio restaurante en Westport (Connecticut), llamado Dressing Room. Una afición que compaginó con su gusto por el automovilismo, a pesar de ser daltónico, y que le llevó a hacerse con numerosos premios en carreras de Fórmula Nissan, por un lado, y su entrega social y política interesándose por temas como la lucha contra la droga (su primer hijo murió de sobredosis), el desarme y los niños con enfermedades graves. Una fama ganada con trabajo y honestidad que le separaba de sus colegas de generación, marcados por cierto malditismo, y que él supo manejar durante casi 60 años que estuvo en activo. Nos dejó en 2008 y hoy le seguimos recordando en el día que cumpliría 91 años. Atrás nos quedan películas como Éxodo (Otto Preminger, 1960), El buscavidas (Robert Rossen, 1961), Dulce pájaro de juventud (Richard Brooks, 1962), El premio (Mark Robson, 1963), Cortina Rasgada (Alfred Hitchcock, 1966), Dos hombres y un destino (George Roy Hill, 1969), El golpe (George Roy Hill, 1973), El coloso en llamas (John Guillermin, 1974), Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002) o su voz para Doc Hudson en la película Cars de Disney (2006). Genio y figura la de este hombre en mayúsculas, estrella más que rutilante, talento más que probado, modelo de belleza y estilo en una época en la que la naturalidad era el verdadero flow y que Paul Leonard Newman siempre sorteó a su antojo y de la manera más amable. Le recordamos con una serie de sus mejores escenas que pese a que no son todas las que son, si son todas las que están. ¡Disfrútenlas!     y una sorpresa...

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