Hommes

¿Comer de madrugada puede ser nocivo para tu atención?

Sabemos que eres ave nocturna, que no eres de acostarte el primero de la casa y que según  pasan las horas y no encuentras momento de apagar las luces, el hambre empieza a hacer estragos en tu estómago y la nevera te llama a gritos.
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Sabemos que eres ave nocturna, que no eres de acostarte el primero de la casa y que según  pasan las horas y no encuentras momento de apagar las luces, el hambre empieza a hacer estragos en tu estómago y la nevera te llama a gritos. Seguramente esta es la historia de tu vida. Muchos son los que dedican algunas horas de la madrugada, a organizar el trabajo del siguiente día o reorganizar el que termina, aprovechando las horas de silencio, esos ratos en los que la calma envuelve las horas extras que dedicas a ese proyecto que necesita un retoque, esa exposición que mañana te toca realizar y simplemente te ha llevado más tiempo del que pensabas. Minutos que se convierten en horas y que comienzan a hacer rugir tus tripas, sintiendo la indecorosa obligación de lanzarte sobre esa tupper de albóndigas, tableta de chocolate extrafino o embutido a granel que en la cocina espera. Una actividad que te desaconsejamos desde ya, ya que según un estudio llevado a cabo por el doctor Namni Goel de la Universidad de Pennsylvania, dormir poco y comer de madrugada puede provocar que vayas perdiendo tu capacidad de reacción, hasta el punto de sufrir leves lapsos de atención que impedirán que puedas completar hasta el final la actividad que te ocupa. La explicación a semejante resultado es que si nos remontamos a la época cavernícola, la sensación de hambre impulsaba a la vigilancia por lo que la búsqueda de alimentos y la seguridad de la caverna estaban más que aseguradas. Y es que al comer disminuimos la cantidad de orexina en nuestro organismo, el neurotransmisor encargado de mantener vivo el sentimiento de alerta y nuestra herramienta para seguir estando activo sin problema. Si hay noches que el trabajo o cualquier tipo de actividad más placentera impide que duermas las 8 horas prescritas por tu médico particular, ni se te ocurra comer nada más allá de las 12 de la noche y es que, como los Gremlins, cualquier tipo de ingesta que hagas no solo empezará a cubrir de niebla tu cabeza, sino que a la mañana siguiente lo notarás y te acordarás de la Universidad de Pennsylvania, del Dr. Goel y de la caverna con sus picapiedra dentro.

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