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Burning Man: todo lo que tienes que saber de “las fallas” estadounidenses

Tras el reciente fallecimiento del promotor y fundador de Burning Man, Larry Harvey, hacemos un repaso de la esencia de este festival norteamericano.

El pasado 30 de abril falleció, a los 70 años ya causa de un infarto, el creador de Burning Man , Larry Harvey. Un hombre poco conocido fuera del universo del espectáculo y los festivales alternativos. Él fue la piedra angular de uno de los eventos musicales más grandioso y colorista de todos los tiempos.  

Nació hace algunos años una cultura festivalera, amante de la música que vive por y para recorrer los mayores festivales del mundo. Se creó un mercado muy interesantes en torno a este universo de felicidad que genera, hoy más que nunca, montañas de dinero. Son muchos los que trabajan para colocarse la medalla de ser el mejor festival del planeta, siendo de los más sonados Tomorrowland, Ultra Music, Coachella o Misteryland. Pero es Burning Man el que con gran distancia se diferencia del resto en organización, dinámica y ubicación.

Burning Man nació de la unión de dos festivales. Uno de ellos se celebraba en la playa la noche del solsticio de verano, donde Larry Harvey junto algunos amigos quemaban una estatua de madera con forma de hombre de 2,4 metros de altura. El origen de esta tradición queda en la intimidad de sus creadores. Por otro lado, una amiga de Harvey, Mary Grauberger, organizaba reuniones artísticas en la playa nudista de Baker Beach; cuando estas reuniones dejaron de realizarse, Larry tomó el relevó y desde ese momento comenzaron a mezclarse los ingredientes que darían como resultado el mayor festival celebrado en un desierto, en el que por supuesto, aún se quema una figura de madera de gran altura.

Un evento que dura siete días repletos de color, música, magia, arte y moda, con sede en Black Rock City (Nevada, EE.UU.), un municipio que solo existe durante la semana del Hombre Ardiente. Sí, ha leído bien, son las personas que viajan al festival las que componen su población. 

El espacio dedicado al evento no tiene límites que lo delimiten, se concentra en los vestigios de un lago, un desierto se convirtió en un oasis musical.

Hoy su creador, Larry Harvey, ha muerto pero su espíritu estará presente cada vez que suene la música en Burning Man.

Burning Man 2016

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