Amy Winehouse, reina del soul - L'Officiel España
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Amy Winehouse, reina del soul

Faltan pocos días para que se cumplan cinco años desde la muerte de Amy Winehouse, esa gran figura del soul y el R&B que nos hacía vibrar con su voz al mismo tiempo que nos encogía el corazón con titulares sobre su vida personal escritos a fuego en la prensa amarilla.
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Faltan pocos días para que se cumplan cinco años desde la muerte de Amy Winehouse, esa gran figura del soul y el R&B que nos hacía vibrar con su voz al mismo tiempo que nos encogía el corazón con titulares sobre su vida personal escritos a fuego en la prensa amarilla. Media década después seguimos identificándonos con su Tears Dry on Their Own y dejamos que las lágrimas que brotan al recordar su trayectoria, tan breve y controvertida como virtuosa, se sequen solas. Podrías imaginar a Amy deambulando desorientada por el barrio londinense de Candem Town, ataviada con un vestido ceñido de aire sesentero y un cinturón de avispa de algún color chillón. Tatuajes recorriéndole todo el cuerpo y reluciendo, como heridas de guerra, con los leves destellos de luz de la capital británica. Después, sería lógico que te fijases en el que fue su toque más distintivo, ese peinado de casi 20 cm de altura que se alzaba amenazante, enmarañado y desafiando la gravedad. Amy, sin pretenderlo en ningún momento, se labró también el título de icono en territorios ajenos al de la música pisando fuerte con sus Fuck Me Pumps. Su estilo, tan vintage como descuidado, acaparó portadas en grandes publicaciones e inspiró a profesionales de la moda de la talla de Karl Lagerfeld, Jean Paul Gautier y Michael Kors. Además, la cantante tuvo la oportunidad de diseñar tres colecciones de ropa para la marca inglesa Fred Perry. Como decía el título de una de sus canciones Love is a Losing Game (el amor es un juego perdido) y hay pocos juegos en los que se pierde tanto como en el del amor a las drogas. Sus continuas adicciones y su comportamiento autodestructivo desencadenaron una muerte tan desoladora como predicha y el 23 de julio de 2011, a causa de lo que pareció ser un fuerte síndrome de abstinencia, Winehouse dejó este mundo y fue encontrada sin vida en su apartamento. Amy estuvo inmersa sin escapatoria en lo que era un continuo Back To Black. Se nos fue un genio a la temprana edad de 27 años, uno de esos jóvenes que nunca envejecerán en nuestras mentes y que pasarán intactos a la posteridad como James Dean, Steve McQueen, Natalie Wood o el contemporáneo Kurt Cobain. También un ejemplo de alguien que, además de ser una persona atormentada, era puro talento. Una chica sencilla que nunca quiso ser famosa ni millonaria, tan solo casarse y formar una familia, dos objetivos de vida que desafortunadamente nunca cumpliría. Aunque quizás ni siquiera siendo consciente de ello, consiguió expresar sus problemas de la mejor manera que sabía, deleitándonos a todos con su música. Reunió varios premios y halagos unánimes hacia su carrera y reavivó el panorama musical de Londres. Logró lo más importante: dejarnos boquiabiertos con sus grandes temas que hoy en día son himnos y que al contrario que Amy, vivirán por siempre entre nosotros y tendrán su hueco fijo en nuestras listas de reproducción. Estés donde estés, ¡gracias por tanto, Amy!

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