El eyeliner perfecto: con este truco infalible – L’Officiel
Belleza

El eyeliner perfecto: con este truco infalible

Se acabó llevar cada ojo de una forma.
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Llevas años maquillándote y puede que te creas una experta del tema, pero no. Amiga, no queremos bajar tu autoestima, pero hay un pequeño detalle que se te escapa (y hasta tu lo sabes, aunque te cueste reconocerlo) ¿No es acaso el eyeliner el mayor enemigo de tu maquillaje diario? Ese rabillo que siempre se te escapa… hasta hoy.

Porque, querida, hemos dado con la tecla. Nada secreta, pero por muchas desconocida. Ya sabemos, porque lo sabemos sí, que hacerse la raya del ojo es como el eterno combate de lucha libre que tienes a diario con tu eyeliner, ¿o acaso nos equivocamos? Mira, mira, que a nosotras no se nos escapa una… 

Porque también nos maquillamos. Y, como entendidas del tema, sabemos que la raya es el infalible que, en mayor o menor medida (todo puede ser), todas las mujeres utilizamos casi a diario. Igual una lo lleva para el trabajo, igual otra para un evento de afterwork o, también, directamente solo para salir por la noche. 

Sea como fuere, a todas nos pone igual de nerviosas cuando te pintas y todo sale completamente imperfecto. Lo que en el mundo de la moda se denominaría ‘asimétrico’. Sí, sí, ya sabes de lo que hablamos… Ese momento de “wow! Este ojo me ha quedado que te pasas!!” Y, claro, luego vas al otro y es básicamente imposible repetir la artimaña de cartabón y regla. 

A no ser que seas maquilladora profesional, ¿cómo lo hacen? Esa es, aquí plasmada, la eterna duda que todas tenemos. Y para la cual nos encantaría encontrar una respuesta. Oh, ¡cielo santo, nos gustaría tanto…! Ese truco por el cual los dos ojos, oye bien, LOS DOS, te van a quedar perfectamente iguales. Perfectos y simétricos, para que puedas presumir de mirada sin pensar en que nadie se estará fijando en qué punto acaba cada línea. 

Pues sí, era misión imposible, hasta ahora. Porque nosotras lo hemos hecho. Lo hemos intentado, lo hemos buscado y hemos probado… Hasta que se ha obrado el milagro. Y, por supuesto, le hemos cogido el puntillo al pincel, al ojo y a nuestra maña con el dibujo. Prepara los ojos, ¡que esto va a ser coser y cantar!

 

1. Lo primero, cierra el ojo y coge con un dedo estirando hacia fuera

2. Ahora, por fin, coge el pincel con fuerza y sitúa la punta, con su trazo más fino, en la parte interior del ojo, donde comienzan las pestañas

3. De ahí, ahora tienes que aguantar el pulso. Has de comenzar a delinear el trazo, con mucha paciencia, firme y decidid

4. Poco a poco, con buena letra y lo más pegada a las pestañas que puedas. Así hasta llegar hasta el final

5. Y una vez que lo tengas, con su pequeña ampliación de grosor en el medio, llega el momento final

6. Lleva el pincel hasta el rabillo del ojo y estira, con una fina línea, un poco más, para dar amplitud

7. Si lo has hecho bien, ¡ha debido quedar espectacular! Ahora a practicar…

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